Compromiso con la comunidad y el desarrollo local
El consumo masivo en Argentina continúa mostrando señales de debilidad. Según el último informe de la consultora Scentia, las ventas de febrero registraron una caída interanual del 3,4%, mientras que la comparación con respecto a enero de 2026 reveló un retroceso aún más marcado del 6,3%. Estos datos confirman la retracción en la capacidad de compra de las familias y un cambio forzado en las prioridades de la canasta básica.
Farmacias y supermercados: Los sectores más golpeados
El informe detalla que todos los canales de comercialización tradicional mostraron números en rojo durante el segundo mes del año. La caída mensual (febrero vs. enero) fue generalizada:
- Farmacias: Fue el sector con la baja más profunda, anotando un -9,1%.
- Autoservicios independientes: Registraron una merma del 6,4%.
- Supermercados: Cayeron un 6,3%, reflejando que incluso las grandes cadenas pierden volumen.
- Kioscos y Almacenes (K+T): Cerraron el mes con una baja del 6,2%.
- Mayoristas: Sufrieron una caída del 5,8% mensual y del 3,6% en la medición interanual.
El auge del e-commerce como excepción
A contramano de los formatos físicos, el comercio electrónico se consolidó como el único refugio con crecimiento interanual. El e-commerce anotó un alza del 26,5% comparado con febrero de 2025. Sin embargo, el sector no es inmune a la coyuntura: comparado con enero de este año, sus ventas también retrocedieron un 2,6%, lo que marca un techo incluso para las plataformas digitales.
Cambios en la canasta de los autoservicios
En los comercios de cercanía o autoservicios independientes, el comportamiento de los consumidores fue dispar. Mientras algunos rubros resisten, otros se desploman:
- Lo que más cayó: Las bebidas sin alcohol (-11,5%) y los productos perecederos (-8,9%) lideraron las mermas, indicando un recorte en consumos cotidianos y alimentos frescos.
- Lo que resistió: Curiosamente, los productos impulsivos mejoraron un 3,2% interanual, seguidos por higiene y cosmética (2,1%) y bebidas con alcohol (1,1%).
Esta disparidad sugiere que los consumidores están sacrificando volumen en productos esenciales para mantener pequeños consumos gratificantes o aprovechar ofertas puntuales en artículos de cuidado personal.




