El ejército israelí anunció este sábado una nueva ofensiva de gran magnitud contra infraestructuras gubernamentales en la capital iraní, en respuesta a otra andanada de misiles lanzados desde Teherán. Explosiones sacudieron Tel Aviv por la interceptación de los proyectiles. La guerra no da tregua.
La escalada bélica en Medio Oriente acaba de sumar un nuevo capítulo de terror. El ejército de Israel anunció este sábado que inició una nueva oleada de «ataques a gran escala» contra infraestructuras gubernamentales en Teherán, la capital de Irán. El comunicado militar israelí fue tajante: «Las fuerzas israelíes han comenzado una ola de ataques a gran escala» contra objetivos oficiales en el corazón del régimen iraní. Según DW.
La ofensiva no llegó sola. Se produjo inmediatamente después de que las fuerzas israelíes detectaran otra andanada de misiles iraníes dirigida hacia territorio israelí. Poco después, una serie de explosiones sacudieron Tel Aviv, aparentemente provocadas por la interceptación de los proyectiles por parte de las defensas aéreas israelíes. El servicio de emergencias Magen David Adom informó que, por el momento, no tiene registro de víctimas.
La represalia en vivo: explosiones en Teherán y el oeste de la ciudad bajo ataque
Mientras Israel lanzaba su nueva ofensiva, la radiotelevisión estatal iraní informaba de una explosión en la zona oeste de Teherán. Las imágenes que llegan desde la capital muestran humo y fuego elevándose desde distintos puntos, en lo que parece ser una respuesta quirúrgica israelí contra la infraestructura del gobierno de los ayatolás.
El ejército israelí, por su parte, emitió un comunicado en el que señalaba que los habitantes podían abandonar sus refugios «en todas las regiones del país» , dando a entender que la amenaza inmediata de los misiles iraníes había sido neutralizada. Sin embargo, la calma duró poco: la nueva oleada de ataques israelíes sobre Teherán reabrió la herida y profundizó el conflicto.
Una guerra sin final a la vista: la región, al borde del abismo
La nueva escalada se produce en medio de una semana trágica para Medio Oriente. El conflicto, que se recrudeció el pasado 28 de febrero con la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israelcontra Irán y la muerte del líder supremo Alí Jamenei, no muestra signos de detenerse. Por el contrario, cada ataque parece alimentar una espiral de violencia que ya no tiene freno.
Los ataques de este sábado son los segundos en menos de 24 horas contra Teherán, y la respuesta iraní no se hizo esperar. La comunidad internacional observa con horror cómo dos potencias militares se enfrentan en una guerra abierta que podría desestabilizar toda la región. Mientras tanto, los ciudadanos de ambos países siguen pagando el precio más alto.




