Milei en Córdoba: defensa del liberalismo y respaldo a Manuel Adorni.
En un marco de fuerte expectativa política y económica, el presidente Javier Milei desembarcó este lunes en la Bolsa de Comercio de Córdoba. El mandatario utilizó el estrado no solo para ratificar el rumbo de su programa económico, sino también para enviar un mensaje de cohesión interna. La presencia del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a su lado fue interpretada como un gesto de respaldo explícito ante las recientes controversias judiciales y mediáticas que rodean al funcionario por el uso de la flota presidencial en viajes internacionales.
Durante su alocución, Milei insistió en la necesidad de transformar la visión del país para atraer inversiones genuinas. Según Radio Mitre, el presidente instó a los presentes a «mirar a la Argentina como si fuera un modelo de negocio», bajo la premisa de que la generación de oportunidades privadas derivará en mayor productividad, salarios más altos y una reducción estructural de la pobreza. El mandatario enfatizó que su gestión busca establecer las bases para que el sector privado sea el único motor del crecimiento nacional.
El individualismo y la batalla cultural de Milei
El jefe de Estado dedicó un tramo importante de su discurso a profundizar en los conceptos teóricos que sostienen su pensamiento. En respuesta a las críticas recurrentes hacia el movimiento libertario, Milei aclaró que «el liberalismo no es una cuestión de ego». Para el presidente, el individualismo es el reconocimiento de la singularidad de cada ciudadano y la aceptación de que somos distintos, alejándose de las interpretaciones que lo asocian con el egoísmo o la falta de empatía social.
En ese sentido, aseguró que su Gobierno está dando una «batalla cultural» para desarticular las ideas que han cooptado el debate público durante décadas. Según el mandatario, se ha tergiversado la esencia del liberalismo para instalar falsas premisas en la sociedad, y su rol actual es devolver la centralidad a la libertad individual como el valor supremo de la organización política y económica argentina.
Duras críticas a los «empresarios prebendarios»
Fiel a su estilo confrontativo, el mandatario nacional no ahorró cuestionamientos hacia figuras de peso en el establishment empresarial argentino. Milei apuntó contra Paolo Rocca, CEO del Grupo Techint, recordando que en gestiones pasadas el Estado llegó a pagar sumas exorbitantes por insumos industriales. «Los Kirchner pagaban la tonelada de tubo de acero a cuatro mil dólares cuando hoy vale mil cuatrocientos», sentenció, marcando una clara distancia con lo que denomina «capitalismo de amigos».
Asimismo, el Presidente renovó sus ataques contra Javier Madanes Quintanilla, titular de FATE y Aluar. Lo acusó de beneficiarse de protecciones estatales que encarecieron productos básicos, como los neumáticos, hasta cuatro veces por encima del valor internacional. Milei denunció que estos empresarios han utilizado históricamente la amenaza de despidos para presionar por regulaciones a medida, asegurando que bajo su mandato esos privilegios han llegado a su fin en pos de una competencia real de mercado.




