Una alarmante ola de indignación y desesperación recorre los valles cordilleranos ante el impacto desmedido de los servicios públicos, justo en el momento más crudo del año.
Con la llegada de los primeros fríos intensos del invierno, la población de la Patagonia se topó con un escenario económico catastrófico que pone en jaque la supervivencia de la actividad privada y el bienestar básico de los hogares.
El brutal incremento en las tarifas de energía amenaza con empujar a la quiebra a los sectores productivos locales, mientras los usuarios residenciales se ven obligados a elegir entre calefaccionarse o alimentarse debido a montos que superan cualquier lógica de ingresos.
La grave encrucijada social y económica que castiga a la región fue denunciada de forma contundente por los representantes del sector privado. La Cámara de Comercio local advirtió sobre incrementos inesperados y desproporcionados en las boletas de gas natural que llegan a triplicar los montos abonados hasta el mes pasado.
Esta situación anómala despierta el pánico entre los habitantes de la cordillera, dado que el suministro de red constituye un insumo vital e insustituible para tolerar las extremas temperaturas bajo cero características de la geografía austral.
Tarifas insólitas: Boletas domiciliarias saltaron de 40 mil a 140 mil pesos
El presidente de la Cámara de Comercio de Lago Puelo, Alejandro Rechene, expuso detalladamente la magnitud de la crisis tarifaria en una entrevista con Jornada Radio. «Sufrimos un nuevo incremento tarifario extremadamente elevado. Son tarifas que se triplicaron. Es inesperado e insólito en un momento muy sensible, justo cuando recrudecen las bajas temperaturas», disparó el dirigente. Para graficar el drama cotidiano, se revelaron ejemplos escalofriantes de las facturas que recibieron los vecinos en apenas un mes: consumos residenciales estándar saltaron de 32 mil a 96 mil pesos, otros pasaron de 17 mil a más de 75 mil pesos, y los casos más graves registraron brutales incrementos que treparon de 40 mil a 140 mil pesos.
Ante las masivas quejas de la comunidad, la empresa distribuidora Camuzzi ensayó justificaciones vinculadas a la pérdida generalizada de subsidios nacionales o al aumento estacional del consumo interno por el invierno. Sin embargo, Rechene desmontó categóricamente esa defensa técnica al señalar que, cuando se analiza exhaustivamente el desglose de los conceptos facturados, queda en evidencia que la diferencia letal radica pura y exclusivamente en el aumento del valor de la tarifa básica por metro cúbico, y no en un derroche por parte de los usuarios.
El turismo en riesgo de quiebra y la «pelota afuera» del Estado
La asfixia presupuestaria trasciende los hogares y golpea directo al turismo, motor económico exclusivo de la Comarca Andina. Tras encadenar sucesivas temporadas turísticas magras que dejaron nulo margen de rentabilidad y nulo resto financiero para afrontar el invierno, los complejos de cabañas, hosterías y establecimientos gastronómicos se encuentran atrapados en una trampa mortal. «Si tenés una cabaña o una hostería, tenés que mantener todo templado por si llega un turista. No le podés decir que espere cuatro horas para que se caliente la habitación. Pero si mantenés todo encendido, lo que te deja el huésped te lo terminás gastando en gas», sentenció Rechene de manera dramática, advirtiendo que la medida castiga directamente a quienes generan empleo genuino en la provincia.
Asimismo, el sector comercial repudió la total falta de respuestas y el abandono político por parte de los distintos niveles del Estado. Las denuncias institucionales suelen diluirse de forma infructuosa en un laberinto burocrático entre la Secretaría de Energía de la Nación, los organismos provinciales de control y las empresas prestatarias. «Todos patean la pelota para afuera y nadie se hace cargo», lamentó el titular de la Cámara de Lago Puelo, denunciando el desamparo estructural que sufren los contribuyentes patagónicos frente a incrementos que son lisa y llanamente imposibles de sostener con la actual rentabilidad comercial.
Emergencia sanitaria: El humo de la leña amenaza a 50 mil habitantes
Como consecuencia directa del gas inaccesible y de la histórica falta de inversiones estatales para expandir las redes de infraestructura básica en los barrios periféricos, se ha desatado una peligrosa crisis de salud pública en los valles cordilleranos. Miles de familias se han visto forzadas a retroceder en el tiempo, recurriendo de forma masiva a la calefacción mediante estufas a leña y salamandras. Este fenómeno provoca densas capas de humo ambiental que quedan atrapadas de forma permanente en los valles debido a las condiciones climáticas inversas del invierno, obligando a entre 40 y 50 mil habitantes a respirar aire contaminado con severo impacto en las vías respiratorias.
Esta preocupante realidad no solo daña los pulmones de la población, sino que destruye de forma silenciosa la calidad de vida de las familias, ensañándose especialmente con los adultos mayores de la comarca. El esfuerzo físico de conseguir, trasladar y mantener encendidos los leños tras extensas jornadas laborales, sumado al olor a humo impregnado y la combustión interna dentro de las viviendas, genera un cuadro de vulnerabilidad extrema. El sector comercial concluyó con un enérgico reclamo federal para que las políticas energéticas contemplen la cruda realidad climática de la Patagonia, recordando que vivir en un entorno turístico cordillerano no transforma automáticamente a los ciudadanos en ricos, sino en trabajadores que hoy se sienten completamente desprotegidos.
