En una de sus intervenciones más cargadas de contenido ideológico durante su gira por Nueva York, el presidente Javier Milei ratificó el rumbo de apertura económica total y lanzó duras advertencias a los sectores industriales protegidos.
Ante inversores de Wall Street, el mandatario justificó la reconversión del mercado laboral, asegurando que la desaparición de ciertos sectores ineficientes es necesaria para el crecimiento general.
La moral detrás de la apertura económica
Milei vinculó sus reformas con principios éticos, afirmando que “cuando uno hace lo que es justo la economía prospera. Cuando uno aplica medidas injustas termina mal”. En ese sentido, defendió la libertad de importación y el fin de los subsidios indirectos: “Las personas van a poder ahorrar y gastar en el resto de los bienes de la economía. Los empleos que se destruyen se van a crear en otro sector”.
El Presidente también respondió a los cuestionamientos de las cámaras industriales, desestimando las críticas a su modelo: “Dicen que somos antiempresa. Nunca se me hubiera ocurrido que fuera el ataque a un liberal”.
El fin de los «empresarios prebendarios»
Uno de los puntos más tensos de su discurso fue el ataque directo a grandes referentes de la industria nacional. Milei confirmó que mantuvo “confrontaciones abiertas” con figuras como Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla, además de apuntar contra el rubro textil, a quienes tildó de “empresarios prebendarios”.
En su análisis, denunció un esquema histórico de corrupción: “Empresarios y políticos descubrieron que pueden ir asociados en saquear a una sociedad. Desde que se aplicó este modelo en Argentina pasamos de ser uno de los países más ricos del mundo a ser Cuba o Venezuela”.
Al respecto, citó como ejemplo las presiones en el sector del neumático, asegurando que “dicho empresario extorsionó al Gobierno con que si no le manteníamos la barrera nos iba a tirar 920 trabajadores a la calle”. Ante esto, fue tajante: “Si ustedes abren ahora van a poder comprar más barato. Es cierto que ese sector va a desaparecer e ir a pérdida si no se reconvierte”.
Argentina como «caso de negocios» y el combate al kirchnerismo
Para Milei, la caída de precios por la competencia elevará el poder adquisitivo: “Van a pagar los neumáticos más baratos y el dinero disponible lo destinarán a otros bienes. Eso va a implicar que los salarios sean más altos porque los trabajadores van a sectores más productivos”.
En su rol de promotor de inversiones, aseguró que “Argentina es un excelente caso de negocios”, destacando el potencial en litio, cobre, agro, energía nuclear y petróleo: “Pasamos de ser importadores a exportadores netos”. Además, subrayó su política fiscal: “Bajamos impuestos por 2,5 puntos del PBI. No solamente hicimos el ajuste sin subir impuestos, sino que bajamos tanto el gasto que además bajamos impuestos”.
Pese al optimismo, reconoció que el mercado teme un posible retorno del populismo, al que denominó como “riesgo kuka”. No obstante, fue enfático en su compromiso político: “Estamos haciendo todo para terminar de una vez por todas con el kirchnerismo y el populismo”.
Geopolítica y Medio Oriente
Finalmente, el mandatario se refirió al impacto global de la guerra en Medio Oriente y el alza del crudo. Reafirmando su alianza con Washington y Tel Aviv, Milei concluyó con una visión optimista sobre el desenlace del conflicto: «No tengo dudas de que vamos a ganar los buenos».




