Tag

Nueva York

Browsing

Robert Trump, el hermano menor del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, muere este sábado a los 71 años en un hospital de Nueva York, informó en un comunicado el mandatario, que describió al fallecido como su «mejor amigo».

«Es con mucho pesar en mi corazón que comparto que mi maravilloso hermano, Robert, falleció pacíficamente esta noche. No solo era mi hermano, era mi mejor amigo», dijo Trump en un comunicado difundido por la Casa Blanca.

«Le echaré mucho de menos, pero nos volveremos a encontrar. Su memoria perdurará para siempre en mi corazón. Robert, te quiero. Descansa en paz», concluyó Trump.

El presidente se había desplazado este viernes a Nueva York para visitar a su hermano, tras revelar que estaba ingresado en un hospital de esa ciudad y que lo estaba «pasando mal», aunque sin dar detalles sobre su enfermedad.

Según un amigo de la familia Trump que habló con el diario The New York Times bajo condición de anonimato, Robert había sufrido hemorragias cerebrales recientemente como consecuencia de una caída, y en las últimas semanas su salud se deterioró hasta el punto de que ya no podía hablar por teléfono.

Tras su visita del viernes, que duró menos de una hora, y consciente de que no se esperaba que Robert viviera mucho más, el presidente llamó este sábado al hospital donde estaba ingresado su hermano desde su club de golf en Bedminster (Nueva York), donde pasa el fin de semana, según el diario neoyorquino.

La relación con Donald Trump

El mandatario y su hermano menor tuvieron altibajos en su relación, pero en 2016 Robert dijo que apoyaba «al 100%» la candidatura de Donald a la presidencia de Estados Unidos, y le abrazó la noche de su victoria electoral.

En junio de este año, Robert Trump inició una acción legal para intentar detener la publicación del libro sobre el ahora presidente de EE UU escrito por su sobrina Mary Trump, hija de su hermano mayor, el fallecido Freddie.

Aunque no logró su objetivo, Robert demostró con esa batalla legal su lealtad al mandatario estadounidense, que valora esa cualidad por encima de todo entre sus allegados.

Mucho más callado que el presidente, Robert Trump intentaba mantenerse lejos de las miradas públicas y se ajustó a esa costumbre desde que su hermano llegó a la Casa Blanca.

Como benjamín de los cinco hermanos Trump, a Robert nunca se le preparó para tomar las riendas del imperio inmobiliario familiar, y quedó por tanto aislado de mucha de la presión y disciplina que su padre ejerció sobre sus dos hijos mayores, incluido Donald, de acuerdo con el Times.

Robert, que nunca tuvo hijos pero crió como si fuera suyo al descendiente de su primera mujer, Blaine Trump, empezó su carrera en Wall Street, pero acabó trabajando para su hermano como ejecutivo en la empresa familiar.

En su libro, Mary Trump describe así la dinámica entre los dos hermanos: «Donald había descubierto muy pronto lo fácil que era meterse bajo la pálida piel de Robert y empujarle más allá de sus límites, era un juego al que nunca se cansó de jugar».

La relación entre ambos se debilitó en 1990, cuando Donald culpó a Robert de los problemas con la apertura de un casino en Atlantic City. El hermano menor se distanció de los negocios clave de la empresa durante años, y ambos no se reconciliaron hasta que el mayor decidió presentarse a la Casa Blanca, según el New York Times.

Además del presidente, a Robert Trump le sobreviven sus dos hermanas mayores, Maryanne y Elizabeth, y su segunda esposa, Ann Marie Pallan.

Miles de personas se manifestaron este sábado en Nueva York, con el epicentro en Washington Square y tras el toque de queda en Brooklyn, para expresar de nuevo su rechazo de forma pacífica y por décimo día consecutivo a la muerte con tintes racistas del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco en Mineápolis (Minesota).

Tras las marchas pacíficas contra el racismo de la mañana, unas 20.000 personas cruzaron el puente de Brooklyn desde Army plaza, según estimaciones de medios locales, para participar en diferentes convocatorias en Manhattan hasta el toque de queda, que empezaba a las 8 de la tarde hora local (24:00 GMT).

Después de la crisis sanitaria que durante varias semanas la tuvo en el centro de la pandemia de coronavirus , Nueva York va camino a reanudar sus actividades a partir del 8 de junio , según anunció el gobernador del estado, Andrew Cuomo.

La capital financiera de Estados Unidos, con ocho millones de habitantes y que sufrió 21.500 muertes desde el comienzo del brote , está cerca de cumplir con siete reglas que le permitirán salir lentamente de su bloqueo de más de dos meses.

La ciudad ya cumplió con las pautas sobre la caída del número de muertos y de hospitalizaciones, y se espera que cumpla con los criterios de capacidad hospitalaria y realización de pruebas de detección la próxima semana, dijo Cuomo. Eso permitirá la venta minorista, el comercio mayorista, la fabricación y la construcción desde la segunda semana de junio , en el marco de la primera fase de un plan de reapertura gradual.

«Estamos en el umbral del próximo gran paso», dijo el alcalde Bill de Blasio.

Cuomo afirmó que la primera fase permitirá que alrededor de 400.000 neoyorquinos vuelvan a trabajar. «Nos enfocaremos en los puntos críticos», añadió. No se autorizará la apertura de restaurantes y bares hasta la fase tres, mientras que la cuarta y última fase permitirá que los lugares de entretenimiento, incluidos teatros y museos, reinicien sus operaciones.

Se espera que pasen dos semanas entre cada fase, siempre que no haya un aumento en las infecciones. El gobernador advirtió que partes del estado podrían cerrarse nuevamente si la reapertura desencadena una segunda ola de casos.

Cuomo ordenó el cierre de todos los comercios no esenciales a partir del 22 de marzo, ya que el estado de Nueva York se encontró rápidamente en el epicentro del mortal brote de coronavirus en Estados Unidos. Alrededor de 800 residentes en el estado de Nueva York morían por día en el pico de la crisis a principios de abril, la gran mayoría de ellos en la ciudad.

Como confirmación de su optimismo, Cuomo dijo que la cifra de decesos en las últimas 24 horas fue de 67, la más baja en un solo día desde que comenzó la crisis. La ciudad de Nueva York es la última de las diez regiones de este estado en comenzar a reabrir, y algunas están listas para ingresar a la fase dos este fin de semana.

Fueron 84 fallecimientos en las últimas 24 horas. “Sigue siendo una tragedia, no cabe duda, pero en general son buenas noticias”, destacó el gobernador Andrew Cuomo.

Cualquier muerte es una tragedia, pero es imposible no animarse cuando ese número decrece. Así, al menos, lo siente el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo. Allí, por primera vez desde que se registró el pico de la pandemia del nuevo coronavirus, se registraron menos de 100 muertes diarias por COVID-19. En concreto fueron 84 los fallecidos en las últimas 24 horas.

«Sigue siendo una tragedia, no cabe duda, pero en general son buenas noticias», resaltó en su conferencia de prensa de este sábado. «Siempre tuve en mente bajar de 100. Es una buena señal. Estamos haciendo avances y me siento muy bien con eso», agregó. Es la cifra más baja desde el 24 de marzo.

Además, supone un importante descenso con respecto a los 109 muertos de los que se informó el viernes. Y, naturalmente, de lo ocurrido en la primera quincena de abril, cuando se alcanzó el pico de la pandemia en este estado, el más afectado del país, con más de mil muertes por día.

En total el estado de Nueva York concentró casi 29.000 de las 96.000 muertes por coronavirus en Estados Unidos, mientras que los contagiados rondan los 370.000 cuando en todo el país es de 1.611.691 y 350.135 el número de pacientes recuperados, según el último balance actualizado por la Universidad Johns Hopkins de Baltimore.

Con la disminución de las nuevas hospitalizaciones, el gobernador destacó que el Estado espera reabrir la región central de Hudson y Long Island. De esta forma, los condados de Westchester, Rockland, Dutchess, Orange, Putnam, Sullivan y Ulster reabrirán el martes mientras los equipos de rastreadores de contacto en el área completen la capacitación en línea. En tanto, Cuomo dijo que las autoridades están considerando reabrir Long Island el miércoles.

Por otro lado, al tiempo que se autorizaron reuniones de hasta diez personas con medidas de protección, las playas de la ciudad de Nueva York permanecerán cerradas durante el fin de semana del Día de los Caídos, mientras que las playas estatales permanecerán abiertas solo para residentes.

A raíz de eso, Cuomo llamó a la cautela durante este fin de semana largo, que suele representar el inicio no oficial de la temporada de verano, con más gente viajando y reuniéndose en playas y parques debido al buen tiempo.

Con el inicio del desconfinamiento, la que todavía no está en condiciones de cumplir los requisitos es el área de la Gran Manzana, la más impactada, en la que el Ayuntamiento estima hacerlo la primera mitad de junio.

Por último, Cuomo recordó que prácticamente un tercio de quienes se contagian del virus nunca muestran síntomas y pueden estar propagándolo, por lo que instó a la población a hacerse test, a cubrirse el rostro en situaciones de contacto con otras personas y a no hacer «fiestas de diez personas» solo porque se les permita, tras autorizarlo este viernes.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, informó que la región de la capital y la occidental del estado cumplen con seis de los siete requisitos para reabrir sus economías, que debido al coronavirus han estado en pausa desde el 22 de marzo, por lo que podrán unirse a otras cinco que ya dieron ese paso el viernes último.

El anuncio del mandatario del estado que fue epicentro de la pandemia y que recién ahora logró revertir todas las tendencias negativas (contagios, muertes, internaciones, etc.) contrasta con la situación en Florida, otro estado muy castigado en el que los casos confirmados alcanzaron hoy los 45.588 y las muertes 1.973, al tiempo que ya son más de 784.000 los floridanos que aún esperan la ayuda oficial de desempleo en Estados Unidos.

En Nueva York, durante su comparecencia pública diaria, Cuomo explicó que estas zonas, todas al norte del estado, sólo tienen que aumentar el personal de rastreo para el virus, lo cual sólo constituye un proceso administrativo.

Indicó además que la región de la capital necesita 166 rastreadores para realizar las pruebas del virus los siete días de la semana, y comenzar así la fase I de la reapertura que permite que ciertos negocios, entre ellos de construcción, manufactura y centros de ventas al por mayor, reanuden operaciones en momentos en que los casos del virus han seguido disminuyendo.

La región occidental debe contar con otros 352 rastreadores, explicó. «Todavía hay la necesidad de aumentar el rastreo, la cantidad de personas que están preparadas para realizar el rastreo, y esa es una función puramente administrativa», indicó, citado por EFE.

Al respecto, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, dijo que la ciudad contará con 123 nuevos lugares a través de sus cinco condados para realizar las pruebas del virus los siete días de la semana.

De Blasio anunció que la ciudad se asoció con CityMD Urgent Care, el principal proveedor de servicios de urgencia, para realizar un total de 6.000 pruebas diarias del virus en las sedes de la compañía, que se hará cargo del costo para neoyorquinos sin seguro médico.

Destacó durante su conferencia diaria que con esta asociación, la ciudad podrá evaluar ahora a 20.000 neoyorquinos por día y que la Universidad Johns Hopkins ha entrenado ya a 500 personas para hacer los rastreos y que otras mil personas están en ese proceso.

En tanto, en Florida los casos de Covid-19 alcanzaron los 45.588 este domingo y las muertes 1.973, y se incrementan a más de 784.000 los floridanos que aún esperan la ayuda oficial de desempleo en Estados Unidos.

Según el Departamento de Salud estatal, en las últimas 24 horas se registraron en el estado 777 casos confirmados del nuevo coronavirus y nueve muertes.

Al mismo tiempo, se incrementaron a 784.512 los floridanos que aún están esperando por el pago de desempleo desde hace «70 días», según denunció este domingo la minoría demócrata del Senado de Florida.

El Departamento de Oportunidades Económicas (DEO) de Florida ha tenido retrasos con el envío de esta ayuda debido, entre otras, a fallas en la web oficial.

La senadora Lori Berman subrayó que es «inconcebible» que han pasado más de nueve semanas y el gobierno de Ron DeSantis solo haya pagado «la mitad» de las reclamaciones confirmadas y que «muchos floridanos solo hayan recibido un pago parcial menor».

El gobernador DeSantis autorizó a partir de mañana una mayor reactivación económica, que esta vez sí incluye en una primera fase a los condados de Miami Dade y Broward, los más afectados por el desempleo y por la pandemia con más de 21.000 casos en ambos.

La ciudad estadounidense de Nueva York, la más afectada por la pandemia de coronavirus, superó la barrera de los 20.000 muertos, según el recuento municipal, que incluye fallecimientos confirmados y probables por la enfermedad.

Un total de 20.056 personas murieron hasta la noche de este lunes de acuerdo con el último balance del Departamento de Salud local.

De ese total, 14.928 son muertes confirmadas por coronavirus, mientras que en las otras 5.128 la enfermedad fue registrada como causa probable, precisó la autoridad sanitaria, según informó la agencia de noticias EFE.

Estas cifras son superiores a las que ofrecen las autoridades estatales de Nueva York, que únicamente contabilizan los fallecidos que dieron positivo en una prueba para Covid-19.

El último balance del estado arrojó menos de 15.000 muertes en la Gran Manzana y de 21.764 en el conjunto del estado.

El recuento de la universidad Johns Hopkins, por su parte, eleva la cifra de fallecidos hasta casi 27.000 en este estado, epicentro de la pandemia en Estados Unidos.

Nueva York, la mayor ciudad del país, tiene cerca de 8,5 millones de habitantes, y el estado en su conjunto suma casi 20 millones.

La cifra real de muertos, sin embargo, puede ser incluso mayor que la ofrecida por la ciudad de Nueva York, según un informe hecho público ayer por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por su sigla en inglés) de Estados Unidos.

De acuerdo al CDC, entre mediados de marzo y comienzos de este mes de mayo se produjeron unas 24.000 muertes más a lo que normalmente se registra en esta temporada en la ciudad de los rascacielos, por lo que habría miles de fallecimientos que pueden atribuirse directa o indirectamente al brote.

Estados Unidos, el país más golpeado por la pandemia en todo el mundo, superó la barrera de las 80.000 muertes a causa del coronavirus, según el recuento de la JHU.

Tras Nueva York, los estados más afectados son la vecina Nueva Jersey, con unos 9.300 fallecidos, y Massachusetts, con algo más de 5.100, según las últimas cifras de esa universidad, informó EFE

El Departamento de Salud estatal aseguró que la mayoría de los menores, a quienes se les había diagnosticado un «síndrome inflamatorio múltiple pediátrico», dieron positivo.

Un total de 64 niños se encontraban hoy hospitalizados en el estado de Nueva York con procesos inflamatorios múltiples que intentan diagnosticar y que, se sospecha, podrían estar relacionadas con el coronavirus, según se informó.

En una comunicación al personal sanitario y a las instituciones médicas, el Departamento de Salud estatal aseguró que la mayoría de los menores, a quienes se les había diagnosticado un «síndrome inflamatorio múltiple pediátrico», dieron positivo después a las pruebas de coronavirus o al test de anticuerpos para coronavirs.

«Hasta el 5 de mayo, se ha informado de 64 casos clínicos pediátricos compatibles con el síndrome inflamatorio múltiple en niños en hospitales del estado de Nueva York, incluyendo la ciudad de Nueva York», dice el documento, citado por la agencia de noticias EFE.

Estas cifras se conocen dos días después de que el Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York informara que 15 niños habían sido internados con estos síntomas y que muchos de ellos estaban contagiados de coronavirus.

Los síntomas de la desconocida enfermedad, según los representantes del estado neoyorquino, se «solapan» con aquellos asociados con el síndrome del shock tóxico y con la enfermedad de Kawasaki, una dolencia poco frecuente que causa la inflamación de los vasos sanguíneos, incluidas las arterias coronarias, mientras que fiebre, síntomas abdominales y sarpullidos también pueden producirse.

Desde el inicio de la pandemia, la mayoría de los menores internados desarrollaron dificultades respiratorias serias, pero en las últimas semanas, estos nuevos síntomas aparecieron entre pacientes pediátricos en Nueva York y en otras zonas de Estados Unidos, lo que alertó a las autoridades de que los más jóvenes podrían ser blanco del SarS-Cov-2 en mayor medida de lo que se pensaba inicialmente.

El número de niños afectados en Estados Unidos, sin embargo, sigue siendo bajo y no se ha producido ninguna muerte, mientras que la mayoría de ellos ha respondido bien a los tratamientos.

Estados Unidos, el país más afectado del mundo por el brote supera ya los 1,2 millones de casos confirmados, con más de 73.000 muertos, según el recuento de la Universidad Johns Hopkins.

El estado de Nueva York sigue siendo el gran epicentro del brote en Estados Unidos, con más de 321.000 casos confirmados y 25.000 fallecidos, señaló EFE.

Hay más de 20.000 fallecimientos por encima de lo habitual. Y eso provocó que se acumularan los cuerpos.

Gestionar la muerte es un trabajo ingrato pero esencial y más aún cuando hay que administrar más de 20.000 fallecimientos por encima de lo habitual, como ha ocurrido en el último mes y medio en Nueva York, donde las funerarias afrontan una avalancha de muertos por el coronavirus​ con una burocracia jamás pensada para una tragedia de tal magnitud, en una de las ciudades mejor preparadas para las emergencias.

Este miércoles la Policía de Nueva York descubrió dos camionetas sin refrigeración con un centenar de cuerpos amontonados y en descomposición a las puertas de una funeraria al sur de Brooklyn, que como muchas otras en la ciudad son pequeños negocios con locales no más grandes que una peluquería de barrio.

La pestilencia alertó a los vecinos, que aseguran que el trasiego de cadáveres desde los vehículos sin acondicionar, algo que no permiten las autoridades, llevaba ocurriendo desde hace semanas.

El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, dijo en rueda de prensa que el suceso es «abominable» e «inaceptable», pero apuntó que la mayor parte de las funerarias de la ciudad están realizando un trabajo encomiable y éste fue un caso aislado.

«No es una sorpresa. No es la primera vez que sucede en una cosa similar. Para las pequeñas funerarias es un momento muy complicado de gestionar», señala en entrevista con Efe Angelique Corthals, profesora de Ciencia Forense en el colegio universitario John Jay de Justicia Criminal de Nueva York.

Omar Rodríguez, empleado de la funeraria Gerard Neufeld en en el barrio de Queens, uno de los más golpeados por el nuevo coronavirus (casi un tercio de las 16.500 atribuidas al COVID-19 en la ciudad han ocurrido en el barrio), apenas duerme, pero su problema no es la gestión de los cuerpos -«podemos manejar el aumento»-, sino la burocracia.

Desde primera hora trabaja trasladando muertos a su destino final en mano de sus familiares y por la noche se dedica a pelearse con una montaña de papeleo que no siempre es electrónico.

“El estrés es inimaginable. En las últimas semanas hemos tenido que cremar o enterrar más de 200 personas. Trabajamos las 24 horas del día. Por la noche me dedico al maldito papeleo y ahora tengo a mi padre ingresado por el virus”, lamenta Rodríguez.

Casi todo el espacio de este modesto negocio en el epicentro de la pandemia lo ocupan ataúdes de cartón con cuerpos de víctimas. Este precario embalaje mortuorio es tan simple que hay que imprimir cabeza en grandes letras para saber en qué sentido entra el cuerpo en el horno crematorio.

Rodríguez y los otros operarios de la funeraria se pasan el día entre estos cartones. Vamos a los hospitales, a las casas y tenemos que recoger cuerpos por todo Queens. Hasta la fecha hemos podido gestionar el aumento, pero la burocracia de la ciudad no está lista para esto. Tenemos que esperar para que nos den los certificados hasta varios días, asegura el funerario.

La ciudad de Nueva York no ha enfrentado a este aumento de muertes en su historia reciente y puede que la epidemia del nuevo coronavirus supere en fallecimientos a los 30.000 muertos de la «gripe española» del otoño de 1918.

La Oficina del Jefe del Forense (OCME, en sus siglas en ingles), que debe emitir junto con el Departamento de Salud los papeles que desembocan en el certificado de defunción y permiten su cremación o enterramiento, ha habilitado morgues móviles, acelerado algunos procesos y comenzado a contratar decenas de investigadores medico-forenses y técnicos mortuorios.

«Esto es una muestra de que necesitamos más patólogos forenses, no solo en Nueva York, donde hacen falta un 50 % más, sino en todo el mundo, donde casi hay que duplicarlos. Es una profesión esencial que ha sido ridiculizada en el cine y los medios como sucia y tétrica. Esta crisis demuestra que hay que cambiar la percepción y reformar los colegios de medicina», subraya la profesora Corthals.

«Los patólogos están saliendo de sus sótanos y están haciendo un trabajo detectivesco esencial, determinando las causas y mecanismo de la muerte, estableciendo la verdadera dimensión de la pandemia, aunque puede llevar varios meses establecer el verdadero número de muertes atribuidas al coronavirus», añade la experta, quien recuerda que solo ahora se empieza a saber que una muerte por embolia en una persona joven puede ser causada por el COVID-19.

Según Corthals, Nueva York tiene «por buenas razones» una de las normativas más estrictas de Estados Unidos para procesar fallecimientos que no han ocurrido en hospitales, algo que parece estar detrás de las quejas de algunas funerarias.

«Identificar, preservar, investigar y entregar a quien corresponde los restos de las víctimas de esta pandemia, al tiempo que se trata a los que están vivos y necesitan diagnóstico y tratamientos, no es un trabajo sencillo», señala Corthals.

Estudiaron a unas 3.000 personas y casi el 14% tenía anticuerpos de COVID-19, lo que indica que estuvieron expuestos al virus y sin síntomas.

Luego de que se confirmaran 474 muertos por coronavirus en las últimas 24 horas en Nueva York y 1.738 nuevas muertes en todo EE.UU en el mismo período de tiempo, en el estado más golpeado por el COVID-19 surgió nueva evidencia de que muchos más neoyorquinos tuvieron coronavirus que el número de positivos de pruebas de laboratorio.

Un sondeo estatal de unas 3.000 personas halló que casi 14% tenía anticuerpos, lo que indica que habían sido expuestos al virus, informó el gobernador Andrew Cuomo en su conferencia de prensa diaria diaria.

En Nueva York, el epicentro de la pandemia en Estados Unidos, un 21% de las personas analizadas tenían anticuerpos. Cuomo advirtió que los datos eran preliminares y que la muestra de personas analizadas era pequeña.

Los participantes fueron reclutados apresuradamente en centros comerciales y supermercados, lo que significa que estaban lo suficientemente sanos como para salir de sus casas.

Sin embargo, el gobernador dijo que saber cuántas personas ya tenían anticuerpos y quienes posiblemente sean inmunes al virus, podría ayudar a establecer una política sobre cuándo reabrir partes del estado.

«Tendremos una muestra cada vez más grande, pero quiero tener imágenes de qué sucede con esa tasa. ¿Sube, se queda estable, baja? Y realmente puede darnos datos para tomar decisiones», contó Cuomo.

Horas antes, la comisionada de salud de la ciudad de Nueva York afirmó que hasta un millón de personas habrían quedado expuestas al coronavirus en la ciudad de Nueva York. Más de 263.000 personas en la ciudad dieron positivo al virus, «pero eso en realidad, creo yo, es apenas la punta del iceberg», afirmó la doctora Oxiris Barbot.

Afirmó que la ciudad le sigue pidiendo a quienes creen que tienen el virus, pero que no están enfermos de gravedad, que se abstengan de solicitar pruebas, razón por la cual se desconoce la cifra real de enfermos.

«No me sorprendería que, en estos momentos, haya probablemente un millón de neoyorquinos que hayan quedado expuestos al COVID-19», afirmó.

La cifra de muertos en el estado es arriba de los 15.700. Ese número no incluye otras 5.100 muertes en la ciudad de Nueva York que se cree que fueron causadas por el virus, pero que no tienen una confirmación de pruebas de laboratorio.

Al inicio de la pandemia, los expertos estimaban que hasta la mitad de la población de la ciudad quedaría contagiada del coronavirus. El alcalde Bill de Blasio informó que eso sigue siendo una posibilidad, pero advirtió que es imposible saber dada la falta de un sistema amplio e integral de pruebas de diagnóstico.

«Seguimos en medio de gran incertidumbre dada la ausencia de pruebas. Ni siquiera sabemos a ciencia cierta cuándo empezaron a multiplicarse los casos de la enfermedad en la ciudad, porque no había pruebas en febrero. Sabemos que la enfermedad surgió el algún momento de febrero, pero no sabemos cuánta gente estaba enferma entonces», informó.

Añadió que en un mundo «ideal», cientos de miles de personas serían examinadas cada día en la ciudad. Afirmó que la ciudad necesita ayuda del gobierno federal en ese aspecto, pero que de todas formas planea poder realizar entre 20.000 y 30.000 exámenes para el mes entrante.

Fueron 478 los decesos confirmados por COVID-19 y suman 14.347 los fallecidos en el estado. Desde el 2 de abril no bajaban de 500.

Hace días que Estados Unidos se convirtió en el país más afectado por la pandemia de coronavirus, con Nueva York como epicentro. Este lunes, una buena noticia llegó desde ese estado, que presentó la menor cifra de muertos desde principios de mes.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, informó de 478 nuevos fallecidos en las últimas 24 horas, por primera vez por debajo de los 500 desde el pasado 2 de abril.

Tras el sexto día de caída de las muertes, ya son 14.347 el total de fallecidos. Los contagios marcaron 4.726 positivos, la cifra más baja desde el 21 de marzo, y suman 247.512 en total. En cuanto a las hospitalizaciones, se contabilizaron 16.428, cifra por debajo del máximo que llegó a superar las 19.000.

Cuomo insistió en que la curva de contagios parece haber pasado lo peor. «La cuestión es: ¿Cómo va a ser de largo el descenso? Igual que nadie sabía cuánto duraría el ascenso, nadie puede decir cómo va a ser la caída», apuntó el mandatario en rueda de prensa.

Cuomo destacó que hay un plan en marcha para distribuir gel hidroalcohólico y más de 500.000 mascarillas en edificios de la Agencia de Vivienda de la Ciudad de Nueva York, que alojan a más de 400.000 personas.

Además, apuntó que se utilizarán los fondos federales para asignar una paga extraordinaria a los trabajadores de los servicios de emergencia

A nivel federal Estados Unidos informó de 766.664 casos y 40.931 fallecidos, según el recuento de la Universidad Johns Hopkins basándose en las fuentes oficiales de los distintos niveles de la administración estadounidense.

En el país crecen las movilizaciones contra el confinamiento. En las últimas horas, nuevas manifestaciones, principalmente convocadas por seguidores del presidente de EE.UU.,Donald Trump, desafiaron las medidas de confinamiento para sumarse al reclamo a los gobernadores estatales de que reabran cuanto antes la economía.

La presión social ha crecido después de que a raíz de las medidas de confinamiento, unas 22 millones de personas debieran solicitar su subsidio de desempleo en el último mes en EE.UU., con más de 5,2 millones de esos pedidos correspondientes a la semana pasada.