El dardo de Milei a Villarruel: «Propios soñaron con mi sillón».
La apertura de sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación no solo dejó definiciones políticas y económicas, sino que fue el escenario de una nueva y evidente puesta en escena del distanciamiento entre la fórmula presidencial. El presidente Javier Milei lanzó una crítica sutil pero letal dirigida a la vicepresidenta Victoria Villarruel, sugiriendo que, en los momentos de mayor debilidad política del oficialismo, hubo figuras internas que especularon con su salida del poder. La tensión, que ya lleva más de un año de arrastre, se materializó tanto en el discurso como en una transmisión oficial que pareció diseñada para invisibilizar a la titular del Senado.
El dardo discursivo sobre la sucesión presidencial
Promediando su alocución ante la Asamblea Legislativa, el primer mandatario se refirió a las turbulencias vividas tras la derrota electoral de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires el pasado 7 de septiembre de 2025. En ese contexto, Milei deslizó una frase que resonó en todo el recinto: «Opositores y propios soñaron con el sillón de Rivadavia». La referencia, aunque no mencionó nombre propio, fue interpretada de forma unánime como un ataque directo a Villarruel.
Según Noticias Argentinas, este señalamiento sobre las ambiciones sucesorias de su propia vicepresidenta es el punto más álgido de una relación que se encuentra fracturada. El Presidente sugirió que, mientras él enfrentaba los desafíos de la gestión, sectores de su propio espacio —encabezados simbólicamente por quien lo escoltaba en el estrado— ya se imaginaban ocupando su lugar en la Casa Rosada. Este desplante discursivo fue precedido por un saludo gélido que marcó el tono de toda la jornada parlamentaria.
El «borramiento» visual en la cadena nacional
Más allá de las palabras, la frialdad de la relación quedó plasmada en los aspectos técnicos de la transmisión oficial. Durante la cadena nacional, el equipo de comunicación de Presidencia evitó mostrar el momento del saludo protocolar entre el Jefe de Estado y la Presidenta del Senado, impidiendo que el país viera la interacción inicial entre ambos.
La distribución de las cámaras en el recinto también generó suspicacias. El plano principal de Milei que salió al aire durante gran parte del discurso cortaba deliberadamente la cabeza de Victoria Villarruel. En las pantallas solo se alcanzaba a ver una parte de su torso, ocultando su rostro y sus reacciones ante las frases más polémicas del mandatario. Este «ninguneo» visual reforzó la idea de una ruptura total, donde la vicepresidenta ha pasado de ser una aliada estratégica a una figura casi decorativa y bajo sospecha para el núcleo duro del «triángulo de hierro» presidencial.




