Caso Agostina Páez: la abogada santiagueña podrá regresar a la Argentina.
Tras una intensa jornada judicial en Brasil, la situación procesal de Agostina Páez, la abogada argentina de 29 años acusada de injuria racial en Río de Janeiro, dio un giro definitivo. El Tribunal Penal N°37 determinó que la joven podrá retornar a su país natal, donde deberá cumplir con tareas comunitarias como parte de la resolución del conflicto. La noticia marca el cierre de un capítulo que mantuvo en vilo a la opinión pública por las implicancias legales del racismo en territorio brasileño.
Visiblemente afectada tras el fallo, Páez compartió sus sensaciones con la prensa, describiendo el proceso como «la peor experiencia de su vida». «Me siento aliviada, pero hasta que no esté en la Argentina no voy a estar en paz», confesó la joven, quien manifestó su profundo deseo de regresar a Santiago del Estero para reencontrarse con sus seres queridos. A pesar del alivio por la sentencia, reconoció sentir temor ante un eventual regreso a Brasil en el futuro.
Detalles de la audiencia y diferencias procesales
La resolución del caso se dio en el marco de una audiencia concentrada que comenzó a las 15:55 y finalizó cerca de las 19:30, evidenciando la celeridad del sistema judicial brasileño en comparación con el argentino. Durante la sesión, de la cual debieron retirarse el padre de la acusada y los medios de comunicación, prestaron declaración los empleados del bar donde ocurrieron los hechos de injuria racial.
La defensa de Páez, encabezada por la abogada Carla Junqueira y con el acompañamiento del vicecónsul argentino, solicitó que el proceso continuara en la Argentina. Finalmente, los magistrados accedieron al pedido de extradición bajo condiciones específicas de servicio comunitario, aunque resta que el juez determine la fecha exacta en la que se le retirará la tobillera electrónica que la joven aún debe portar.
Disculpas públicas y lecciones del proceso
Durante su declaración, la abogada santiagueña reafirmó que siempre sostuvo la verdad sobre lo sucedido y aprovechó la instancia para pedir disculpas formales a las personas afectadas por sus expresiones. El caso de Páez pone de relieve la severidad con la que la justicia brasileña aborda los delitos de discriminación y odio racial, un aspecto que marcó el tono de toda la investigación.
«Lo único que me importa es estar en Santiago y con mi gente», concluyó la joven, quien ahora aguarda los trámites administrativos finales para concretar su regreso. La resolución no solo implica una sanción reparadora a través de las tareas comunitarias, sino que también deja un precedente sobre la cooperación judicial entre ambos países en delitos de esta naturaleza.




