El conflicto bélico en el Golfo Pérsico ha provocado un terremoto en los mercados de energía
Tras el ataque con drones iraníes a la planta de gas licuado (GNL) de Ras Laffan en Qatar —segundo exportador mundial—, el precio del gas en Europa sufrió un incremento histórico cercano al 50%. Esta situación, sumada a la parálisis de la refinería saudí de Ras Tanura, ha empujado al petróleo Brent a una subida del 9%, situándose en 79 dólares, con proyecciones de alcanzar los 90 dólares en el corto plazo.
La parálisis de la planta de Qatar y el bloqueo de facto del Estrecho de Ormuz amenazan con el impacto más duro para el mercado energético desde la invasión a Ucrania.
El Estrecho de Ormuz, un cuello de botella crítico
La mayor preocupación de los analistas reside en la interrupción del tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz, por donde fluye una quinta parte del comercio mundial de petróleo. Aunque no hay un bloqueo físico total, las principales navieras y aseguradoras han suspendido operaciones por temor a nuevos ataques.
- Impacto en el crudo: Alrededor de 14,5 millones de barriles diarios están varados. Unos 150 buques permanecen paralizados en la zona ante la recomendación de EE. UU. de evitar navegar por el área.
- Subida de derivados: Los futuros del diésel ya reflejan un salto del 20%, anticipando problemas de abastecimiento en productos refinados.
- Riesgo de seguros: A partir de este jueves, la mitad de las grandes aseguradoras dejarán de cubrir riesgos de guerra en el Golfo, lo que podría cortar definitivamente el flujo de suministros.
Escenarios: de la escalada limitada al choque global
Expertos de entidades como Goldman Sachs y Citigroup barajan diversos horizontes. En un escenario base, se estima que el Brent oscilará entre los 80 y 90 dólares la próxima semana. Sin embargo, si el cierre de Ormuz se prolonga o la confrontación militar escala, analistas de Lombard Odier no descartan un «choque petrolero global» con aumentos de hasta 50 dólares adicionales por barril.
Según El País , desde el ámbito político, el presidente Donald Trump afirmó que los ataques de EE. UU. contra Irán podrían durar hasta cuatro semanas, lo que mantiene la incertidumbre sobre una pronta desescalada. Para Europa, que depende críticamente del GNL qatarí tras el corte del gas ruso, una interrupción de un mes podría significar que el precio del gas se duplique, afectando gravemente a la industria y al consumo doméstico.




