A horas de su regreso tras una seria lesión muscular que lo mantuvo casi dos meses afuera, Exequiel “Chango” Zeballos sigue sin estampar la firma que lo ate al Xeneize más allá de diciembre.
La dirigencia de Juan Román Riquelme negocia contrarreloj con su representación, pero las diferencias en dos puntos clave mantienen en vilo a los hinchas. Mientras tanto, desde Europa ya llueven sondeos y el temor a perder a una de las figuras del plantel crece en el club de la Ribera.
Las dos trabas que frenan la renovación del Chango
Las tratativas entre Boca y el entorno de Exequiel Zeballos se retomaron a comienzos de año con la mejor predisposición de ambas partes. Sin embargo, el acuerdo sigue sin llegar. Según pudo reconstruir este medio, existen dos ítems que mantienen estancada la negociación.
El primero es la cláusula de rescisión. El contrato actual del Chango tiene fijado un valor de 20 millones de dólares para aquellos clubes que quieran llevárselo. Desde la dirigencia xeneize consideran que esa cifra es baja para un futbolista de la jerarquía que Zeballos demostró antes de su lesión. La intención de Boca es elevarla para blindar a su joya. En la vereda opuesta, el jugador pretende incluso bajarla, aunque fuentes cercanas a la negociación creen que podría aceptar mantenerla en ese monto como punto intermedio.
El segundo escollo es la duración del vínculo. En Boca apuestan por un contrato de largo plazo, con un mínimo hasta diciembre de 2029 (tres años y medio). Del lado del representante del Chango, en cambio, buscan un compromiso de menor extensión. Un eventual término medio sería renovar hasta fines de 2028 o mediados de 2029, pero por ahora el consenso no aparece.
La relación Riquelme-Zeballos: buena sintonía pero falta el papel
A pesar de las diferencias numéricas, el clima entre las partes es más que cordial. Juan Román Riquelme mantiene una muy buena relación con la representación del Chango y confía en que todo se pueda cerrar en buenos términos. El vicepresidente de Boca ha hecho de la retención de figuras una de sus banderas de gestión, y la continuidad de Zeballos es una prioridad en su agenda.
Sin embargo, la realidad contractual es implacable. El vínculo actual del extremo derecho vence el 31 de diciembre de este año. Esto significa que, a partir de junio, el Chango estará habilitado para negociar libremente con cualquier club del mundo sin que Boca pueda hacer nada para retenerlo económicamente.
Y pretendientes no le faltan. A sus 23 años, Zeballos mostró antes de la lesión el mejor nivel de su carrera, y en Europa ya varios clubes realizaron sondeos para conocer su situación. La dirigencia xeneize sabe que el tiempo apremia y que cada día que pasa sin renovación acerca el fantasma de una salida gratuita.
El regreso a las canchas: un factor que puede inclinar la balanza
Zeballos está en vísperas de volver a vestir la camiseta azul y oro tras casi dos meses de inactividad por una seria lesión muscular. Su retorno es esperado con ansias por el cuerpo técnico y por los hinchas, que lo consideran una de las piezas más desequilibrantes del plantel.
En Boca confían en que su regreso al campo de juego, sumado a la relación fluida con Riquelme, pueda destrabar las negociaciones y acelerar la firma. Pero también saben que, si el Chango vuelve a mostrar su mejor versión, los clubes interesados redoblarán las ofertas y la paciencia del jugador para definir su futuro podría agotarse.
La dirigencia ya dejó trascender que intentará cerrar la renovación cuanto antes. El mensaje es claro: no hay tiempo que perder.




