La tensión geopolítica alcanzó un nuevo pico este martes tras las duras declaraciones de Pekín contra la administración de Donald Trump
El gigante asiático calificó de «peligroso e irresponsable» el despliegue militar estadounidense que busca asfixiar los puertos iraníes, una medida que Washington defiende como una acción de «bloqueo selectivo». Esta escalada no solo pone en jaque la frágil tregua pactada la semana pasada, sino que amenaza con desestabilizar el comercio energético global en un punto neurálgico para la economía mundial.
Amenaza naval y la ruptura del alto al fuego
El conflicto tomó un tinte dramático luego de que el presidente Donald Trump asegurara haber destruido 158 buques iraníes, afirmando que la armada de Teherán «yace en el fondo del mar». Bajo la advertencia de que cualquier embarcación que desafíe el cerco naval será «eliminada inmediatamente», la Casa Blanca endureció su postura tras el fracaso de las recientes negociaciones en Pakistán.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de China, señalaron que estas acciones violan el acuerdo de alto al fuego de dos semanas que se había pactado días atrás. Según el portavoz chino, el incremento del despliegue militar estadounidense solo sirve para «exacerbar las tensiones» y pone en riesgo extremo la seguridad del tránsito por el estrecho de Ormuz, vía por la cual circula cerca del 20% del crudo mundial.
El factor energético y la pulseada entre potencias
Detrás del conflicto bélico subyace una guerra económica de alto impacto. Analistas internacionales sostienen que el bloqueo de Trump no solo apunta a desfinanciar a Irán, sino a presionar directamente a Pekín, que se mantiene como el mayor comprador de petróleo iraní. En este sentido, el ministro de Defensa chino, Dong Jun, fue tajante: «El estrecho de Ormuz está abierto para nosotros». Pekín dejó claro que no permitirá interferencias en sus acuerdos comerciales y energéticos con Teherán.
Por su parte, el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, acusó a China de ser un «socio poco confiable» por acaparar reservas estratégicas de crudo (estimadas en 1.300 millones de barriles) mientras restringe exportaciones. Esta acusación añade una capa de fricción a la relación entre Xi Jinping y Trump, en un momento donde la estabilidad del abastecimiento energético global pende de un hilo y cualquier error de cálculo en el Golfo podría disparar los precios internacionales.




