Una investigación de un mes y medio llevada adelante por la División Drogas de Comodoro Rivadavia culminó este jueves a la madrugada con la desarticulación de una activa red de venta de estupefacientes que operaba en distintos puntos de la ciudad
El megaoperativo incluyó tres allanamientos simultáneos que permitieron secuestrar un kilo de cocaína, dosis ya fraccionadas para la venta, una importante suma de dinero en efectivo y un arma de fuego.
El jefe de la División Drogas, el comisario Daniel Debis, precisó que la causa penal se originó a partir de una denuncia anónima que alertaba sobre maniobras de narcomenudeo en una vivienda ubicada sobre el pasaje Machado, en el corazón del barrio Ceferino. «Era lo que comúnmente se conoce como un kiosco. Era el arribo asiduo de personas que permanecían ahí unos minutos, adquirían la sustancia y nuevamente se retiraban», graficó la autoridad policial, sumando que la mayor actividad comercial se registraba de forma estratégica durante los horarios de la tarde y la noche, bajo la administración de dos personas mayores de edad de nacionalidad dominicana.
El insólito regreso clandestino de un proveedor extraditado
Con el avance de las tareas de inteligencia y los seguimientos encubiertos, los efectivos de la brigada lograron identificar al eslabón superior de la cadena: el proveedor que abastecía al «kiosco» del barrio Ceferino. Al cruzar datos filiatorios, los investigadores descubrieron un dato impactante: el sospechoso, también de origen dominicano, había sido extraditado de la Argentina en julio del año pasado por la Dirección Nacional de Migraciones a raíz de una condena previa por infracción a la Ley de Drogas y lesiones con arma de fuego.
Pese a tener la prohibición absoluta de reingreso al territorio nacional, el hombre logró burlar los controles fronteriores de manera ilegal y se asentó en la zona norte de Comodoro. «Desconocemos cómo arribó nuevamente acá a la Argentina, pero afortunadamente lo pudimos detectar», remarcó Debis. Para evitar ser reconocido por los vecinos del barrio Standard Norte, el delincuente extremaba sus cuidados: solo se movilizaba de noche a bordo de una motocicleta y ocultaba su rostro de manera permanente utilizando gorras y bufandas de gran tamaño.
Movimientos sospechosos, alertas y allanamientos de urgencia
La fase operativa del caso debió acelerarse de forma imprevista durante las primeras horas del jueves. Los grupos de vigilancia detectaron movimientos extraños y conductas compatibles con un inminente riesgo de fuga por parte del principal investigado. Ante esta situación crítica, la División Drogas coordinó una acción de urgencia con la Unidad Fiscal liderada por Verónica Escribano y el auxiliar fiscal Ricardo Petinari, obteniendo de inmediato las órdenes de irrupción para tres inmuebles ubicados en los barrios Standard Norte, Ceferino y José Fuchs.
El balance de los registros domiciliarios arrojó un resultado altamente positivo para la justicia. «El de José Fuchs puntualmente era donde encontramos la mayoría de la cocaína, en este caso un kilo. En los otros domicilios encontramos cocaína fraccionada en la boca de expendio y, aparte de la droga, un arma, dinero en efectivo y elementos de estiramiento como potasio», detalló minuciosamente el comisario Debis. Tras el cierre de los procedimientos, el proveedor extraditado y su expareja fueron alojados en celdas policiales, totalizando cuatro personas imputadas que ya se encuentran a disposición exclusiva de la Justicia Federal.
