Misión Artemis II: astronautas argentinos y el mundo observan el sobrevuelo al «lado oculto».
En un hito que redefine la exploración espacial contemporánea, la misión Artemis II de la NASA se prepara para alcanzar esta noche su punto crítico. Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen harán historia al convertirse en los seres humanos que más lejos han viajado de la Tierra, superando el récord de la mítica Apolo 13. El sobrevuelo, que llevará a la cápsula Orion a unos 6.500 kilómetros de la superficie lunar, incluye un paso por el hemisferio que permanece invisible desde nuestro planeta.
El mito del «lado oscuro» y la realidad científica
Aunque la cultura popular y la música han inmortalizado el término «lado oscuro de la Luna», los especialistas aclaran que se trata de una imprecisión. «No es correcto hablar de un lado oscuro porque esa región recibe luz solar muchas veces. En realidad, se trata del hemisferio oculto», explicó a Infobae el astrónomo Diego Bagú, de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Debido a la rotación sincrónica, la Luna siempre muestra la misma cara a la Tierra, manteniendo el lado opuesto fuera del alcance visual terrestre.
Este hemisferio oculto es geológicamente distinto al que observamos cada noche: es más montañoso, posee una densidad de cráteres mucho mayor y es notablemente seco. Al no tener atmósfera, la Luna permite una observación directa del espacio profundo, y el hemisferio oculto actúa como un escudo natural contra la radiación electromagnética (radio, TV, Wi-Fi) proveniente de la Tierra, ofreciendo un cielo de una transparencia absoluta para la investigación científica.
Cincuenta minutos de silencio absoluto en el espacio
Uno de los momentos de mayor tensión y valor técnico de la misión será el periodo de incomunicación. Mientras la cápsula Orion transite por la cara lejana, la masa del satélite bloqueará toda transmisión de datos y voz con el Centro Espacial Johnson en Houston. Durante aproximadamente 50 minutos, la tripulación estará sola, confiando plenamente en los sistemas autónomos de la nave.
Este intervalo no será de descanso. Los astronautas utilizarán cámaras de alta tecnología y dispositivos móviles para documentar 30 regiones de interés. «El objetivo principal es fotografiar con gran detalle áreas para investigación científica», señaló Bagú. Entre los puntos destacados se encuentra la Cuenca Orientale, una estructura de 930 kilómetros de diámetro formada hace 4.000 millones de años, cuya observación directa permitirá comprender mejor la formación de cuencas de impacto en todo el Sistema Solar.
El puente hacia Marte y el rol de la cápsula Orion
La misión Artemis II no busca un alunizaje, sino validar las tecnologías que permitirán el retorno humano a la superficie en las próximas misiones Artemis III y IV. El doctor en Física Rodrigo Díaz (CONICET/ITBA) destacó que este vuelo es un paso fundamental para «preparar la instalación de una base lunar y, eventualmente, utilizarla como plataforma para la exploración de Marte».
Además de probar el funcionamiento de los sistemas críticos —incluyendo desafíos domésticos como el sistema de gestión de residuos de la cápsula—, la misión lleva a bordo experimentos para medir el impacto de la radiación espacial en el cuerpo humano. Con una trayectoria de «libre retorno» que garantiza el regreso a la Tierra mediante la gravedad lunar, Artemis II cierra una brecha de más de cinco décadas y abre la puerta a una nueva era de presencia humana permanente en el espacio profundo.




