A falta de la confirmación oficial, Pablo Longoria se convertirá en el nuevo director deportivo de River. El español de 39 años, que recientemente abandonó el Olympique de Marsella tras siete temporadas, se sumará a la estructura del Millonario y responderá directamente a Stefano Di Carloy Enzo Francescoli.
Longoria, un amante de los datos y obsesivo del trabajo, duerme apenas tres horas y llega a grabar 160 partidos de fútbol por semana. Su primera experiencia en Sudamérica será un verdadero desafío: tendrá que familiarizarse rápidamente con la “historia y la identidad” de uno de los clubes más grandes del continente.
“El fútbol está en constante transformación”: la filosofía de Longoria
Longoria tiene una visión clara del fútbol. “Creo que el fútbol está en constante transformación y lo más importante es anticiparse a los ciclos de evolución. Los clubes que han tenido éxito son los que han establecido un proyecto viable a largo plazo, con una identidad sólida”, señaló hace algunos años.
Fue precisamente esa transformación la que puso a un “niño de la play” , como lo conocían en España durante su adolescencia, a comandar uno de los equipos más importantes del mundo como lo es el Marsella.
Una trayectoria de lujo: de Newcastle a Marsella, pasando por Juventus y Valencia
Longoria comenzó su carrera a los 18 años, trabajando para el equipo de scouting del representante Eugenio Botas. Mientras tanto, publicaba los informes en una página web que había diseñado y enviaba sus trabajos a distintos clubes de Europa. Su primera oportunidad dentro de la estructura de los clubes profesionales la tuvo en 2007, cuando Newcastle le ofreció un lugar como scouter.
Luego pasó a ser director de ojeo en Recreativo de Huelva, fue captador de juveniles en Atalanta y Sassuolo, se convirtió en jefe de scouting en Juventus, fue director deportivo en Valencia (volvió a la Champions League y ganó la Copa del Rey) y, finalmente, presidente de Olympique Marsellacon apenas 33 años.
“Cada club tiene un corazón y un alma”: la importancia de entender la identidad
Longoria aprendió que cada club es un mundo. “He trabajado en muchos clubes y me he dado cuenta de que cada uno de ellos es muy diferente. Las ideas aplicadas en uno pueden no ser adecuadas en otro. Hay que tratar de entender la historia y la identidad del club. Los clubes de fútbol tienen un corazón y un alma. Hay un sentimiento único que se transmite de generación en generación”, expresó.
“Hay que entender los valores para gestionar un club de fútbol. No se puede crear un proyecto sin respetar la identidad del club. Puedes tener buenos resultados a corto plazo, pero para construir un proyecto a largo plazo, especialmente en un club con aficionados apasionados, debes adoptar los valores que han definido a ese club”, añadió.
El desafío de River: un club que exige resultados inmediatos
Más allá de su destacado currículum, su primera experiencia en Sudamérica será un verdadero desafío para él. River tiene una idiosincrasia marcada, exige resultados constantemente y viene de dejar atrás una crisis futbolística que se llevó puesto al entrenador más laureado de la historia de la institución.
Su rol estará limitado y no tendrá tanta libertad como sí la pudo haber tenido durante sus dos etapas anteriores en Valencia y Marsella. Ahora deberá tener la hidalguía necesaria para comprender cuáles son los límites de su tarea y a quiénes les debe responder.
Los valores que guían a Longoria: orden, excelencia, disciplina y trabajo duro
“Lo que más me gusta del fútbol está contenido en estos valores: el orden, la excelencia, la disciplina y la cultura del trabajo duro”, explicó el asturiano. Estos valores son muy similares a los que destacó Stefano Di Carlo cuando ganó las elecciones en noviembre del año pasado y seguramente fueron tenidos en cuenta a la hora de tomar la decisión de decantarse por él para ejercer el rol de director deportivo.
River continúa innovando en materia de gestión y posa sus ojos en modelos europeos, tal y como hizo para la ampliación del Monumental y para el posible acuerdo institucional con Chelsea. Será todo un desafío para Longoria extrapolar su experiencia a un fútbol tan exigente y particular como el argentino y, sobre todo, a un club que exige resultados inmediatos.




