Un reciente informe de la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) reveló una cifra alarmante para el sistema de salud de los adultos mayores: durante el primer cuatrimestre de 2026, los recursos nacionales destinados al PAMI sufrieron una caída real del 54,4% en comparación con el mismo período del año anterior. Este ajuste financiero se produce en un contexto de creciente incertidumbre sobre la cobertura médica y la provisión de insumos básicos para los jubilados.
De acuerdo con el análisis difundido por el Instituto Consenso Federal, el organismo recibió entre enero y abril un total de $0,4 billones por parte del Tesoro Nacional y $0,6 billones provenientes de la ANSES. Estas cifras, al ser ajustadas por inflación, exponen un recorte drástico que afecta directamente la operatividad de la mayor obra social del país.
Un ajuste que impacta en los servicios básicos
El documento de la OPC, basado en datos del Sistema Integrado de Información Financiera del Ministerio de Economía, detalla que la tendencia negativa se mantuvo incluso durante el último mes. Solo en abril, las asistencias financieras combinadas del Tesoro y la ANSES sumaron $0,4 billones, lo que representó una baja interanual real del 29,5%.
Esta retracción de fondos no es solo un número contable; tiene consecuencias tangibles en la atención diaria. Según el reporte al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, el PAMI atraviesa dificultades críticas para garantizar la provisión normal de medicamentos, uno de los beneficios más sensibles para la clase pasiva. A esto se le suma una «fuerte tensión interna» con los médicos de cabecera, quienes son el primer eslabón de atención del sistema.
Preocupación por la cobertura de los jubilados
La gravedad de la situación financiera pone en jaque la sostenibilidad del sistema. Alejandro “Topo” Rodríguez, director del Instituto Consenso Federal, calificó el panorama como “delicadísima”, recordando que el organismo tiene una responsabilidad social ineludible.
“Casi 8 de cada 10 jubilados de toda la Argentina están atendidos por el PAMI”, subrayó Rodríguez. La dependencia de millones de personas respecto a esta estructura significa que cualquier desfinanciamiento impacta de forma masiva en el acceso a la salud pública, en un momento donde los costos médicos continúan en ascenso y la capacidad de respuesta de la obra social se ve visiblemente limitada.
