Se define todo el próximo jueves en La Bombonera y Claudio Úbeda ya no guarda nada. Este lunes por la mañana, el entrenador de Boca paró un equipo en la práctica de fútbol que tiene un nombre que ilusiona a todo el xeneize: Ander Herrera se metió en el once titular.
El español jugaría de arranque ante Universidad Católica en el partido más importante del semestre, donde Boca está obligado a ganar para clasificar a los cuartos de final de la Copa Libertadores. Con dos cambios obligatorios por sanción y lesión, más una modificación táctica de peso, Úbeda apuesta a la jerarquía y la experiencia del ex PSG y Manchester United para una noche de final.
El equipo que probó Úbeda: tres cambios y una apuesta por la jerarquía española
La práctica comenzó a las 11 de la mañana en el mismo escenario donde se jugará la «final»: La Bombonera. Y el Sifón no especuló. Con respecto al empate 1 a 1 ante Cruzeiro, dispuso tres variantes que pueden cambiar la historia del partido.
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Marco Pellegrino entró por Ayrton Costa (suspendido por acumulación de tres amarillas).
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Exequiel Zeballos ocupó el lugar del desgarrado Miguel Merentiel (aunque al uruguayo lo esperarán hasta último momento).
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Y el cambio táctico más llamativo: Ander Herrera reemplazó a Tomás Belmonte en el mediocampo.
El once completo que paró Úbeda: Leandro Brey; Malcom Braida, Lautaro Di Lollo, Marco Pellegrino, Lautaro Blanco; Leandro Paredes, Milton Delgado, Ander Herrera, Tomás Aranda; Exequiel Zeballos y Milton Giménez.
¿Por qué Herrera en lugar de Belmonte? La experiencia por encima del juego aéreo
El ingreso del español es el único cambio de índole táctica que realizó Úbeda en el ensayo. Y no es una decisión menor. Tomás Belmonte aporta presencia en el área rival, algo que quedó demostrado cuando le tocó jugar en lugar de Santiago Ascacíbar.
Pero para este partido de eliminación directa, el DT apela a la experiencia y jerarquía del surgido de las inferiores de Real Zaragoza. Herrera ya portó la cinta de capitán en Boca y marcó su primer gol con la camiseta azul y oro. En un partido donde un error puede costar la eliminación, Úbeda prefiere un pulso firme.
Doble concentración y contrato en juego: Úbeda va por todo o nada
Boca todavía tiene dos entrenamientos más antes del encuentro del jueves a las 21.30. Pero la metodología ya está marcada: Úbeda volverá a la doble concentración, la misma que usó en la previa del Superclásico contra River. La idea es que los convocados queden aislados martes y miércoles para reforzar el foco competitivo y fortalecer la cohesión del grupo.
Pero hay un dato que nadie puede ignorar: el contrato de Úbeda vence el 30 de junio. Este podría ser su último partido como entrenador de Boca si el equipo queda eliminado. Enfrente, Universidad Católica viene de perder el clásico chileno, pero llega con la ventaja de que le sirve cualquier resultado que no sea una derrota. Boca, en cambio, solo le sirve ganar. Nada más.
Lo que viene: ¿qué necesita Boca para pasar a cuartos?
La situación es simple y aterradora para cualquier hincha xeneize: Boca está obligado a ganar. Un empate o una derrota lo dejan afuera de la Copa Libertadores. Con la presión de La Bombonera llena, las ausencias de Costa y Merentiel (al menos en el once inicial), y la apuesta por un equipo con experiencia y juventud mezcladas, el jueves a las 21.30 no se juega un partido más. Se juega el semestre.
Con Ander Herrera desde el arranque, Zeballos como carta de desequilibrio y una defensa reformulada, Claudio Úbeda puso todas las fichas sobre la mesa. El jueves en La Bombonera, Boca juega su vida copera. El que no gana, se despide.
