Adorni bajo la lupa: el Gobierno se refugia en el hermetismo total.
Tras el breve intento de normalizar la actividad oficial en la Casa Rosada, el Poder Ejecutivo ha vuelto a cerrarse sobre sí mismo. La declaración judicial de Matías Tabar, el contratista que realizó las obras en la vivienda de Manuel Adorni en el country Indio Cúa, reactivó un escenario de «silencio de radio» en los despachos oficiales. La revelación de que el Jefe de Gabinete habría abonado u$s245.000 en efectivo por las reformas dinamitó la estrategia de comunicación que buscaba dejar atrás el escándalo patrimonial.
Un silencio oficial que busca blindar al Jefe de Gabinete
El hermetismo se instaló nuevamente en Balcarce 50 apenas se conocieron los detalles del testimonio de Tabar ante el fiscal Gerardo Pollicita. El contratista, bajo juramento, detalló que el exvocero realizó pagos en moneda extranjera para obras de lujo que incluyen una pileta y una cascada. Ante la contundencia de estos datos, el Gobierno optó por evitar cualquier tipo de comentario oficial, intentando que el tema no escale más allá de los tribunales.
Esta postura no es casual. El propio Adorni, en su reciente regreso al atril, marcó la pauta de este repliegue informativo: “Si tuviera que dar más explicaciones, las daré en el ámbito competente, que es la Justicia”. Con estas palabras, el funcionario cerró la puerta a las consultas de la prensa acreditada, una táctica que el resto del gabinete ha adoptado por disciplina interna o por temor a las consecuencias de romper el abroquelamiento.
Tensiones internas y el temor a las represalias
Detrás de la fachada de unidad que intenta proyectar el oficialismo, el hermetismo oculta una interna efervescente. La orden de proteger a Adorni, emanada directamente de la Secretaría General de la Presidencia a cargo de Karina Milei, ha forzado a ministros y secretarios a reducir sus apariciones públicas. El objetivo es evitar preguntas incómodas sobre el «Adorni-gate», pero esto ha generado un marcado resquemor entre quienes consideran que el costo político del funcionario está afectando la gestión general.
En los pasillos de la Casa Rosada, el temor a las represalias internas es palpable. Quienes no se alinean con la defensa del Jefe de Gabinete enfrentan el riesgo de quedar marginados del círculo de confianza de «El Jefe». “Jamás voy a ceder ante este tipo de presiones”, había advertido Adorni antes de que el silencio volviera a imperar, dejando en claro que el Gobierno prefiere el aislamiento informativo antes que ceder ante las críticas por la falta de transparencia patrimonial.
El futuro de la Sala de Prensa y la incertidumbre política
A pesar de que se había anunciado una vuelta a la normalidad en las conferencias de prensa, el nuevo escenario judicial pone en duda la regularidad de los encuentros con los medios. El hermetismo actual no solo busca proteger al ministro coordinador, sino también ganar tiempo mientras la justicia evalúa el pedido de detención por presuntas presiones a testigos.
Por ahora, el Ejecutivo apuesta a que el paso del tiempo y el refugio en el silencio diluyan la atención sobre los u$s245.000 en efectivo y las reformas en Indio Cúa. Sin embargo, el «silenzio stampa» adoptado como política de Estado frente a este caso particular deja más dudas que certezas entre los votantes y el arco político opositor, que observa cómo el Gobierno se abroquela frente a una de sus crisis éticas más profundas.
