El Fondo Monetario Internacional volvió a marcarle la cancha al Gobierno de Javier Milei.
Luego de aprobar un desembolso clave de US$1.000 millones, el organismo advirtió que la medición de la inflación en Argentina está desactualizada y reclamó cambios urgentes en el sistema estadístico.
El desembolso llegó, pero con fuertes condiciones
Tras la segunda revisión del acuerdo, el FMI liberó fondos para el país, pero acompañó la decisión con un informe técnico (staff report) en el que dejó en claro sus preocupaciones.
El documento sostiene que el actual Índice de Precios al Consumidor (IPC) presenta serias limitaciones metodológicas y ya no refleja de manera fiel el consumo real de los argentinos.
El organismo remarcó que la demora en actualizar el indicador generó una herramienta “menos representativa” de la economía actual.
IPC atrasado: el principal foco de crítica
El FMI fue contundente: la metodología vigente quedó obsoleta. El problema central radica en que la canasta de consumo utilizada aún se basa en parámetros antiguos, lo que distorsiona la medición de la inflación.
En ese sentido, el organismo pidió avanzar en una nueva ley que permita actualizar los valores y modernizar el sistema estadístico.
Además, cuestionó el funcionamiento institucional del INDEC y planteó la necesidad de una reforma para mejorar su desempeño.
Cambios en el INDEC y una actualización frenada
La actualización del IPC estaba prevista para comienzos de 2026. El plan contemplaba modificar la canasta de bienes y servicios, pasando de la base 2004/05 a una más reciente (2017/18), incorporando nuevos hábitos de consumo.
Sin embargo, el proceso quedó en pausa tras la salida de Marco Lavagna del INDEC.
El ministro de Economía, Luis Caputo, designó en su lugar a Pedro Lines, lo que postergó la implementación de la nueva medición.
Ahora, según el FMI, la actualización se realizará recién cuando la desinflación esté consolidada, y contará con asistencia técnica del propio organismo.
Más cuestionamientos: estadísticas incompletas
El informe no se limitó al IPC. También puso bajo la lupa otras áreas clave:
- Cuentas nacionales con problemas de precisión y desagregación
- Año base desactualizado
- Datos del sector externo con retrasos de hasta tres meses
- Información incompleta fuera del comercio de bienes
Pese a las críticas, el FMI aseguró que continuará colaborando para mejorar la calidad de los datos oficiales.
“Seguimos comprometidos con la producción y difusión oportuna de datos creíbles y de alta calidad”, indicó el organismo.
Más presión: cepo, impuestos y jubilaciones
El informe también incluyó recomendaciones sobre la política económica del Gobierno. Entre ellas:
- Avanzar en la liberación del cepo cambiario
- Impulsar una reforma tributaria
- Reformar el sistema previsional
Al mismo tiempo, el Fondo reconoció la desaceleración de la inflación y proyectó un escenario de crecimiento moderado para la economía argentina.
Un mensaje claro del Fondo
El respaldo financiero del FMI llegó, pero con advertencias contundentes. La exigencia de actualizar la medición de la inflación y modernizar el INDEC se suma a una lista de reformas que el organismo considera clave.
El desafío ahora para el Gobierno será equilibrar el cumplimiento de estas demandas con su propio programa económico, en un contexto social y político delicado.
