En un contexto donde el acceso al crédito formal es una barrera casi insuperable para los trabajadores independientes, una emprendedora argentina ha logrado hackear el sistema
Mercedes Bidart, egresada del MIT, creó Quipu, una plataforma que utiliza inteligencia artificial para otorgar préstamos a microemprendedores informales en apenas 15 minutos y a través de un simple mensaje de WhatsApp. El sistema no mira el pasado financiero, sino el potencial real de los negocios de cercanía.
El algoritmo que mide la confianza en lugar del historial
A diferencia de los bancos tradicionales que exigen antecedentes crediticios inalcanzables para muchos, Quipu basa su tecnología en el «presente» del emprendedor. La herramienta analiza datos no convencionales: desde videos del local comercial y movimientos en redes sociales hasta el flujo de cajas en billeteras virtuales. «Estamos aprobando a un 25% de los candidatos que el sistema tradicional ignora», destaca Bidart.
Esta arquitectura tecnológica busca replicar digitalmente la antigua «confianza vecinal» de los barrios populares. Hasta el momento, el algoritmo ha procesado el perfil de riesgo de más de 300.000 personas, facilitando la entrega de más de 8 millones de dólares en créditos. Lo que comenzó como una tesis de maestría se ha convertido en una central de riesgo alternativa para el sector no registrado de América Latina.
Expansión regional y respaldo de grandes inversores
La eficiencia del modelo, que automatiza todo el proceso con agentes de IA, ha captado la atención de los grandes fondos de inversión. Recientemente, la startup cerró una ronda de financiación por 4,6 millones de dólares, con el apoyo de Grupo Bancolombia e Impacta VC. Actualmente, cuentan con una cartera activa de 30.000 clientes y han comenzado a vender su tecnología a terceros, como cooperativas y microfinancieras.
Este modelo B2B permite que las instituciones tradicionales también puedan «leer» el potencial de una manicura a domicilio o un pequeño puesto callejero que opera fuera del sistema bancario. Con el 90% de sus clientes habiendo sido rechazados previamente por otras entidades, Quipu demuestra que la inteligencia artificial puede ser la llave para romper el círculo vicioso de la exclusión económica en la región.
