Las próximas horas serán cruciales para la economía de los puertos chubutenses
Representantes de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP) y los principales gremios marítimos han intensificado las reuniones técnicas con un objetivo claro: sellar un convenio que brinde previsibilidad a la flota. Tras los conflictos que el año pasado retrasaron el inicio de la zafra hasta agosto, existe un consenso generalizado en evitar pérdidas millonarias que afecten tanto a las empresas como a las familias trabajadoras.
Diálogo y ordenamiento jurídico para la flota
Agustín de la Fuente, titular de la CAPIP, destacó la importancia de las mesas de trabajo mantenidas con el SOMU y el SICONARA. El enfoque actual no se limita únicamente a la resolución de la pauta salarial, sino que busca establecer un marco jurídico sólido que garantice un ordenamiento de fondo. El objetivo es que la actividad no sufra interrupciones imprevistas una vez que los barcos estén en alta mar.
«Nadie quiere repetir lo ocurrido en 2023», señalaron desde el sector industrial. La demora de aquel entonces provocó un daño profundo en la matriz productiva regional. Por ello, el compromiso actual se basa en un diálogo respetuoso y anticipado que permita a la pesca argentina recuperar competitividad en un mercado global cada vez más exigente.
Arancel cero en Europa: Una oportunidad estratégica
Desde el pasado 1° de mayo, la industria pesquera local cuenta con una herramienta clave: la vigencia de aranceles cero en el marco del acuerdo Unión Europea-Mercosur. Esta medida permite que el langostino y otros productos que salen de Puerto Madryn compitan en igualdad de condiciones con potencias como Ecuador, que ya gozaba de beneficios impositivos en el viejo continente.
Sin embargo, para que esta ventaja externa sea efectiva, el sector insiste en la necesidad de corregir distorsiones internas. La persistencia de los derechos de exportación (retenciones) es vista como un freno para una actividad que exporta más del 90% de lo que produce. Según la cámara, un esquema de retenciones cero no solo potenciaría las divisas, sino que podría generar más de 100.000 puestos de trabajo directos e indirectos.
El desafío de los costos internos y la inflación
Más allá de los acuerdos salariales, la industria observa con preocupación el esquema de costos locales. Las tarifas de servicios públicos y las tasas provinciales presentan valores de base muy elevados que, sumados a la expectativa inflacionaria, amenazan el equilibrio operativo de las empresas.
La firma definitiva del acuerdo depende ahora de la validación de los mandatos internos de cada sindicato. Mientras tanto, las familias vinculadas a la pesca aguardan una señal de tranquilidad. El éxito de esta negociación definirá si el sector logra finalmente una «largada» equitativa frente a sus competidores internacionales y asegura el motor económico de la región para el resto del año.
