En una jornada frenética para el microcentro porteño, el Palacio de Hacienda ejecutó una audaz estrategia financiera para blindar las arcas del Estado frente a los duros compromisos que asoman en el horizonte inmediato.
La Secretaría de Finanzas logró una fuerte absorción de pesos en el mercado local y, en paralelo, captó divisas frescas en moneda extranjera. Con esta agresiva licitación, el gobierno de Javier Milei no solo evitó liberar liquidez a las calles —un factor clave para mantener a raya la estabilidad monetaria— sino que además consiguió un colchón de fondos vitales para el mes próximo, estirando los plazos de la deuda a niveles que no se registraban desde principios de 2024.
La contundencia de la subasta encendió los monitores de las principales mesas de dinero de la City. El Tesoro de la Nación adjudicó un total de $6,12 billones tras recibir una avalancha de ofertas que escaló hasta los 7,40 billones de pesos. La alta demanda por parte de los inversores institucionales le permitió al equipo económico superar holgadamente las obligaciones programadas para la fecha, garantizando un refinanciamiento o rollover del 120,42% sobre los compromisos en moneda local de la jornada.
El plan para julio: Dólares frescos para los bonistas extranjeros
La jugada más comentada del menú oficial fue la reapertura y colocación máxima del bono AO28 (Bonar 2028), nominado en dólares. A través de este papel financiero, el Ejecutivo nacional succionó del circuito local un total de USD 200 millones a una Tasa Interna de Retorno Anual (TIREA) del 8,63%. Estos recursos críticos tienen un destino exclusivo: sumarse al fondo con el que se atenderán los severos pagos de deuda en moneda extranjera por USD 4.300 millones que vencen el próximo mes de julio. Con este tramo, el Gobierno ya acumula colocaciones por USD 1.534 millones de este título, quedándole un remanente disponible de USD 466 millones para alcanzar el tope legal autorizado de USD 2.000 millones.
El resto de la multimillonaria operatoria se concentró en una canasta de instrumentos indexados por inflación y herramientas de cobertura cambiaria. En el segmento de los títulos atados al coeficiente CER y TAMAR, el Ministerio de Economía distribuyó $1,45 billones en el bono TXMD8 (con vencimiento fijado para diciembre de 2028) y $0,83 billones en el TXMD9 (pautado para diciembre de 2029). La mayor atracción de los inversores se reflejó en el TXMJ0 con vencimiento en junio de 2030, donde el Tesoro colocó $2,11 billones, acaparando más del 30% de todo el volumen de la subasta, con tasas de interés que oscilaron entre el 4,76% y el 9,30% TIREA según el indicador de indexación de cada papel.
Plazos récord: Economía logra el financiamiento más largo en dos años
La gran victoria técnica celebrada por el Palacio de Hacienda radicó en la capacidad de convencer a los operadores de estirar los plazos de colocación, quitándole una enorme presión al corto plazo. «La extensión de la vida promedio de la cartera en la licitación fue de 2,71 años, en la conversión de títulos de 3,29 años y el total del promedio ponderado de la cartera fue de casi 3 años», precisó con optimismo Felipe Núñez, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) y asesor directo del ministro de Economía, Luis Caputo.
Por su parte, el analista de mercado Martín de la Fuente, de Buenos Aires Valores, remarcó que se trató de una “buena licitación” para las necesidades de financiamiento del Tesoro nacional. El especialista explicó que el menú de opciones diseñado por Finanzas era sumamente agresivo porque forzaba deliberadamente a los inversores a estirar sus tenencias, dado que el título en pesos más corto que se ofrecía (excluyendo el D31G6) era el TXMD8 a 2,5 años de duración (duration). Esta táctica se tradujo en un salto espectacular de 553 días en el plazo promedio de emisión respecto a la subasta previa, cerrando en 938 días de promedio ponderado. Esta lectura fue ratificada por el economista Alejandro Giacoia, de la consultora Econviews, quien subrayó el impacto de la maniobra al confirmar que se trata del «plazo más largo para licitaciones en pesos desde febrero de 2024».
El mega canje para desactivar la soga financiera de fin de mes
El flanco de cobertura cambiaria de la subasta se cubrió mediante instrumentos de denominación dólar linked (vinculados al valor oficial de la divisa). El Ministerio de Economía colocó bajo esta modalidad $1,62 billones en el bono D31G6 con fecha de vencimiento para agosto de 2026 y un rendimiento del 5,49% TIREA, junto con un lote menor de $0,12 billones en el título TZVD8, pautado para diciembre de 2028 a una tasa del 8,34% TIREA.
A pesar de las felicitaciones que cosechó el resultado de esta operatoria, el equipo económico sabe perfectamente que no hay tiempo para relajarse. Mientras que en esta licitación de mitad de mes los vencimientos a cubrir eran de apenas $5,3 billones, Martín de la Fuente advirtió que la verdadera prueba de fuego llegará a finales de junio, cuando el Tesoro deba hacer frente a compromisos colosales por 23,5 billones de pesos. Para desactivar esta tremenda soga financiera y evitar una corrida de liquidez, la Secretaría de Finanzas ya puso en marcha un plan de canje voluntario para los títulos TZX26 y TTJ26, los cuales concentran casi el 60% de las obligaciones de fin de mes, con el objetivo inmediato de estirar los vencimientos, limpiar el balance y llevar calma a los mercados.
