Una febril actividad política sacude las entrañas de la Casa Rosada en una jornada que promete reconfigurar de manera drástica las reglas de juego democráticas en la República Argentina.
Con la mirada fija en los próximos turnos electorales y la firme determinación de imponer una profunda transformación en la arquitectura política del país, el ala política del Gobierno nacional ha puesto en marcha un agresivo plan de seducción y alineamiento territorial.
La estrategia oficial busca tejer alianzas transversales de urgencia para sepultar los viejos mecanismos de selección de candidatos, un movimiento táctico que ya enciende el debate en el Congreso y genera un fuerte impacto en las estructuras partidarias tradicionales.
La decisiva cumbre de alto nivel se desarrolló con total hermetismo en los despachos gubernamentales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El ministro del Interior, Diego Santilli, encabezó este viernes una reunión clave en Casa Rosada junto al gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio.
El cónclave resultó instrumental para que el jefe de la cartera política continúe aceitando y fortaleciendo vínculos directos con los diferentes mandatarios provinciales, con la firme meta de sancionar la reforma electoral integral, considerada el principal objetivo del funcionario nacional.
Cumbre clave en Balcarce 50: Entre Ríos se suma a la ofensiva oficial
“Es el principal objetivo de Diego”, aseguran con vehemencia las principales espadas políticas que caminan diariamente los pasillos de Balcarce 50, en referencia al monumental desafío que posee el jefe de la cartera de Interior. En las últimas semanas, Santilli ha intensificado las conversaciones presenciales y telefónicas para desmenuzar el contenido de la iniciativa con los gobernadores de todo el país.
Hasta el momento, el oficialismo cosecha importantes apoyos internos en torno a la polémica idea de avanzar de forma definitiva con la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), un punto medular y sumamente sensible de la normativa que podría tratarse formalmente en las cámaras legislativas en los próximos meses.
De acuerdo con lo que trascendió del minucioso cara a cara en los despachos ministeriales, el gobernador Frigerio dio el visto bueno y se mostró firmemente a favor de aplicar las sustanciales modificaciones al sistema de votación actual. Además de desmenuzar los alcances del proyecto de reforma electoral, el cónclave bilateral tuvo como eje central coordinar de manera quirúrgica la agenda de trabajo conjunta entre la administración de la Nación y la provincia litoraleña.
La intención de fondo de los funcionarios es alinear posiciones graníticas de cara al inminente y feroz debate legislativo que se avecina en el Congreso de la Nación con respecto a las otras propuestas normativas impulsadas por el oficialismo central.
Sintonía PRO en el Congreso: Cooperación total y auxilio financiero
Durante el extenso mitin, ambos dirigentes políticos aprovecharon la excelente relación personal e institucional que mantienen para repasar los principales temas que componen la gestión compartida. El encuentro sirvió para aceitar al milímetro los mecanismos cotidianos de cooperación mutua entre el Gobierno central de la Nación y la administración entrerriana.
Cabe destacar que tanto Santilli como Frigerio pertenecen y militan activamente dentro del mismo espacio político, el PRO, lo que facilitó enormemente un rápido entendimiento en el plano de la distribución de los recursos y el financiamiento de las obras públicas provinciales.
La ofensiva del ministro del Interior no se detendrá en la provincia litoraleña. Desde el entorno de Santilli anticiparon que los encuentros con mandatarios de diversas extracciones políticas se multiplicarán a lo largo de las próximas semanas para garantizar que la ley no sufra contratiempos en el Parlamento.
El fin de las PASO, una herramienta severamente cuestionada por el gasto millonario que representa para las arcas públicas en contextos de crisis, parece estar cada vez más cerca de concretarse debido al pragmatismo de los gobernadores, quienes ven en esta reforma una oportunidad dorada para reorganizar sus propios tableros electorales sin tutelas nacionales.
