La provincia de Chubut avanza en la protección del tiburón gatopardo, una especie emblemática de las aguas patagónicas declarada Monumento Natural el año pasado. La ley que lo protege prohíbe su faenamiento y exige devolverlo al mar con vida. Para conocer sus movimientos y hábitos, el equipo de Proyecto Patagonia Azul implementa un sistema de marcaje con la colaboración de pescadores deportivos.


Nacho Gutiérrez, integrante del área de conservación del proyecto, explicó que el tiburón gatopardo es el único de la zona costera con siete branquias. Se distingue también por su coloración grisácea con manchas oscuras y su cabeza y boca redondeadas. Durante ciertas épocas del año, estos animales se agregan en áreas costeras de baja profundidad para alimentarse de lobos y elefantes marinos.
El proyecto de marcaje consiste en colocar una marca plástica, conocida como «espagueti», con un número de identificación de cinco dígitos y un teléfono de contacto. Cuando un pescador captura un ejemplar marcado, debe anotar el número, la fecha, la hora y la playa exacta, tomar una foto y reportarlo antes de devolverlo al mar.
«Con los dispositivos satelitales podemos ver los movimientos porque graban la ruta, pero con el tema de las marcas plásticas necesitamos sí o sí de la ciencia ciudadana, a través del aporte de los pescadores», afirmó Gutiérrez.
Un avance concreto en la protección de la especie se dio en la última edición de la Fiesta del Salmón, donde por primera vez se estableció la obligación de devolver al mar a todos los tiburones pescados durante la competencia. Gutiérrez confía en que el compromiso de los actores costeros permitirá tomar decisiones asertivas para asegurar la supervivencia del tiburón gatopardo a largo plazo.
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