Un dramatismo absoluto se adueñó de las últimas horas en la concentración de la Selección Argentina en los Estados Unidos.
El búnker del Compass Minerals National Performance Center se convirtió en un escenario de total preocupación tras confirmarse el peor de los diagnósticos médicos sobre una de las máximas figuras del plantel.
En medio de la incertidumbre generalizada y los rumores de una posible baja de último momento a días del inicio de la cita máxima, el cuerpo técnico comandado por Lionel Scaloni debió intervenir de urgencia para definir el futuro de la delegación.
La alarma generalizada se desató este jueves cuando los estudios médicos de alta complejidad confirmaron una severa lesión muscular del lateral izquierdo titular. Nicolás Tagliafico sufrió un desgarro en el sóleo a menos de una semana del estreno oficial del campeonato.
A pesar de que la gravedad de la dolencia física, como mínimo, lo dejará afuera del debut con Argelia, Scaloni tomó la firme determinación de mantenerlo dentro de la nómina definitiva de 26 futbolistas convocados para disputar la Copa del Mundo, descartando de plano cualquier posibilidad de desafectarlo.
El pacto secreto en la concentración y las razones de Scaloni
La lógica deportiva en esta clase de competencias de alto rendimiento suele indicar que un desgarro marginaría de inmediato a cualquier jugador para abrirle paso a un reemplazo en óptimas condiciones físicas. Sin embargo, tras una reunión reservada de urgencia entre el experimentado defensor y los integrantes del cuerpo técnico, se resolvió apostar de lleno por una rehabilitación a contrarreloj.
Los motivos de esta drástica decisión radican en que Tagliafico es evaluado internamente como una pieza fundamental e insustituible para el andamiaje del equipo, tanto por su nivel en la cancha como por el enorme liderazgo que ejerce de puertas para adentro en el vestuario de la Selección Argentina.
El lateral zurdo cuenta con una ascendencia total dentro del grupo campeón, al punto de haber portado con orgullo la cinta de capitán ante las ausencias físicas de referentes históricos como Lionel Messi y Nicolás Otamendi.
Además, la preocupante falta de otro marcador de punta natural con un recorrido similar y la misma espalda internacional en el seleccionado nacional obligaron a blindar su permanencia. Scaloni sabe perfectamente que su presencia espiritual es un motor vital para el resto de sus compañeros en la convivencia diaria.
Los plazos médicos: El plan a contrarreloj para salvar al defensor
La balanza también terminó de inclinarse a favor de sostener al futbolista del Olympique de Lyon debido a que los médicos constataron que la lesión es de carácter menor dentro de los parámetros de gravedad tradicionales.
El optimismo del cuerpo médico en los trabajos de kinesiología es elevado y existen esperanzas reales de que pueda estar a disposición para el segundo partido del durísimo Grupo J ante Austria, programado para el próximo 22 de junio. Todo quedará supeditado a cómo responda el músculo del defensor al incremento paulatino de las cargas físicas.
En el peor de los contextos analizados por el cuerpo técnico, si los tiempos de cicatrización se llegaran a prolongar más de lo estipulado, el escenario más pesimista ubicaría la reaparición de «Taglia» directamente para una eventual fase eliminatoria, siempre y cuando el combinado nacional logre sellar su clasificación a los exigentes dieciseisavos de final del torneo.
A pesar de estos riesgos fácticos, para el estratega de Pujato y sus colaboradores la continuidad de Nicolás en la delegación oficial nunca estuvo bajo tela de juicio. En el seno de la albiceleste comprenden que el Mundial se define por pequeños detalles y que su experiencia internacional en partidos límite posee un valor incalculable que ningún recambio juvenil podría equiparar.
