En un fallo judicial que mezcla el absurdo con la delincuencia más descarada, las andanzas de un peligroso malviviente llegaron a su fin.
Las cámaras de seguridad locales, el testimonio desesperado de comerciantes de la zona céntrica y un exhaustivo rastreo de evidencias desnudaron el raid de un delincuente que, sin ningún tipo de escrúpulos, desvalijaba locales llevándose desde alimentos de lujo y anteojos hasta calzado infantil. El desbocado accionar delictivo no solo afectó a la actividad mercantil, sino que sembró el pánico en el vecindario del implicado debido a sus violentas reacciones.
El proceso judicial avanzó con celeridad para poner tras las rejas al peligroso delincuente. Un peligroso delincuente Robó en 5 comercios y hasta pantuflas del Sapo Pepe, lo que desencadenó un debate oral en los tribunales donde se unificaron todas sus causas pendientes para dictar una condena de cumplimiento inmediato en el sistema penitenciario provincial.
Chocolates, alcohol y amenazas a mano armada por tirar la basura
El imputado fue identificado formalmente como Omar Arístides Cárcano, de 40 años de edad. Durante el juicio oral, la jueza penal Patricia Reyes analizó minuciosamente el bizarro pero destructivo historial de hurtos. El delincuente estaba acusado de golpear cinco comercios locales, recolectando botines insólitos que incluían costosas latas de atún, frascos de escabeches, chocolates finos, lentes de diseño, bebidas alcohólicas y las mencionadas pantuflas infantiles con el diseño del personaje animado «Sapo Pepe». Finalmente, el peso de la ley cayó sobre él al acreditarse la sustracción de mercaderías específicas de una farmacia y de una zapatería de la zona céntrica, elementos que la policía logró recuperar en diferentes allanamientos.
Sin embargo, el expediente penal de Cárcano escondía un perfil sumamente violento. El debate en los tribunales acreditó que el acusado mantenía en vilo a los residentes de su propio barrio. En un hecho totalmente desproporcionado, el hombre exhibió y apuntó con un arma de fuego real contra vecinos y vecinas que legítimamente le recriminaban por tirar basura de forma desaprensiva en la vía pública. A esta grave situación de amenazas agravadas se le sumó un cargo penal por haber provocado destrozos y daños materiales severos contra una propiedad ajena de la zona.
Ocho meses tras las rejas por culpa de los antecedentes penales
La estrategia de la acusación pública estuvo liderada de forma implacable por las fiscales María Florencia Bianchi y María Eugenia Vottero. El equipo del Ministerio Público Fiscal basó su éxito en el pormenorizado análisis de las grabaciones de los sistemas de videovigilancia de los locales comerciales, pericias técnicas de rigor, rondas de entrevistas con testigos presenciales y el secuestro de los elementos vinculados a los robos seriales.
Al momento de dictar la sentencia definitiva, la magistrada Patricia Reyes ordenó una pena de 8 meses de prisión de efectivo cumplimiento dentro de un establecimiento carcelario. La severidad de la condena y la negativa a otorgarle el beneficio de la libertad condicional se debieron estrictamente a que Cárcano posee un frondoso prontuario con antecedentes penales computables, clausurando de esta manera su insólito raid delictivo por las calles de la ciudad.
