Un escenario de devastación absoluta tiene en vilo a la comunidad internacional luego de que una nueva actualización de las autoridades locales confirmara la escalofriante magnitud del desastre natural.
Con miles de heridos atrapados en el caos, operaciones de rescate bajo alerta de nuevas réplicas y el sorpresivo despliegue militar de buques de guerra de los Estados Unidos en los puertos caribeños, la región centro-norte del país enfrenta una de las peores crisis humanitarias de su historia reciente.
Desolación total: miles de heridos, edificios colapsados y refugiados en campamentos
La catástrofe desatada por los destructivos terremotos del pasado 24 de junio sumó un nuevo y doloroso capítulo. En un informe oficial, el presidente de la Asamblea Nacional de ese país, Jorge Rodríguez, confirmó una cifra escalofriante para la región: aumenta a 4.333 cifra de fallecidos por sismos en Venezuela. Los datos institucionales revelan que además existen 16.740 personas heridas y un total de 6.462 sobrevivientes rescatados de entre los escombros. Para contener la emergencia social, el Estado Mayor para la Creación de los Campamentos Transitorios dispuso la instalación de 94 predios de refugio que ya albergan a más de 18.000 damnificados que se quedaron sin hogar.
Las consecuencias materiales del fenómeno telúrico son brutales en los centros urbanos. Rodríguez detalló que los sismos provocaron daños severos en 856 edificios, de los cuales 190 colapsaron por completo, reduciéndose a escombros. La presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, informó de manera complementaria que en el estado La Guaira —una de las zonas más golpeadas— el suministro eléctrico logró restablecerse en un 96 por ciento tras rehabilitar 21 subestaciones. No obstante, el servicio de agua potable alcanza apenas el 84 por ciento de cobertura, obligando al uso de camiones cisterna para abastecer a la población mientras continúan las tareas críticas de remoción de estructuras caídas, reparación de viviendas y el lento restablecimiento de las telecomunicaciones estatales operadas por la empresa Cantv.
Cooperación internacional de la ONU y el sorpresivo desembarco militar de EE. UU.
Ante la magnitud de la tragedia, los organismos internacionales activaron planes de asistencia masivos. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) selló una alianza con el Ministerio de Obras Públicas local, comandado por Juan Ramírez Luces, para estabilizar los servicios públicos destruidos en la franja costera centro-norte. Luis Francisco Thais, representante de la delegación del PNUD, especificó que los equipos técnicos internacionales trabajan a contrarreloj para acelerar un esquema de recuperación seguro, digno e inclusivo tras el impacto de los dos terremotos consecutivos.
Sin dudas, la nota más impactante de las operaciones humanitarias la dio el despliegue militar norteamericano. El buque de transporte anfibio de la Marina de los Estados Unidos, USS San Antonio (LPD-17), arribó al puerto de La Guaira para unirse a las tareas de asistencia. Reportes oficiales del Comando Sur (SOUTHCOM) señalan que esta masiva operación moviliza a más de 4.500 efectivos, entre los que se destacan 2.200 infantes de marina de la 22ª Unidad Expedicionaria. El USS San Antonio se acopló al trabajo logístico que ya venía realizando el USS Fort Lauderdale (LPD-28) como centro de almacenamiento de agua, medicamentos y alimentos, complementando la labor de seis aviones C-17 Globemaster que transportaron maquinaria pesada y plantas purificadoras desde Carolina del Norte para mitigar el dolor de un pueblo sumido en el caos.
