Caña con ruda y Día de la Pachamama: el ritual ancestral que cada 1° de agosto renueva la protección y la gratitud.
Cada 1° de agosto, comunidades indígenas, familias y vecinos de distintos puntos de Argentina y Sudamérica se unifican en torno a uno de los rituales más profundos del calendario ancestral: tomar caña con ruda para honrar a la Pachamama. Con raíces en los pueblos guaraníes y una fuerte presencia en el norte argentino, Bolivia, Paraguay y regiones del sur de Brasil, la costumbre se transmite de generación en generación como un símbolo ineludible de protección, salud y conexión con la Madre Tierra.
Raíces ancestrales y el arraigo en Puerto Madryn
Aunque popularmente se asocia la caña con ruda a diversas zonas del noroeste argentino y Bolivia, el origen histórico de la infusión se remonta a los pueblos guaraníes. Tradicionalmente, el mes de agosto era considerado un período crítico debido a la llegada del frío extremo y el incremento de enfermedades, motivo por el cual la ruda —reconocida por sus potentes propiedades medicinales y simbólicas— comenzó a combinarse con la caña para proteger el cuerpo y el espíritu.
En Puerto Madryn, esta herencia cultural se mantiene plenamente vigente gracias al trabajo sostenido de la colectividad boliviana. Daisy González, integrante de dicha comunidad, destacó en diálogo con Canal 12 la importancia de preservar las costumbres lejos del suelo natal:
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«Con mi esposo somos uno de los ocho primeros matrimonios que quisimos difundir nuestra costumbre, todo lo ancestral, las comidas, las danzas y todo lo que hacemos para no olvidar nuestras raíces y para que ningún boliviano se sienta avergonzado de transmitir lo que lleva en el corazón», expresó.
La Pachamama y la corpachada: ofrendas a la Madre Tierra
El Día de la Pachamama constituye uno de los momentos espirituales más relevantes del mundo andino. La festividad está dedicada a agradecer a la Madre Tierra por el agua, los alimentos, las cosechas y todo lo recibido durante el ciclo anual, pidiendo al mismo tiempo prosperidad y resguardo para los meses venideros.
Según la cosmovisión andina, durante agosto «la Madre Tierra está con la boca abierta» para recibir las muestras de agradecimiento. Por ello, antes de cualquier ingesta, se realiza la tradicional challa (ceremonia de bendición). Uno de los puntos centrales es la corpachada, ritual donde se alimenta a la tierra con preparaciones en ollas de barro o cerámica —libres de sal—, acompañadas de hojas de coca, tabaco, bebidas y confites azucarados para «saciar» a la deidad.
¿Cómo se toma la caña con ruda?
La tradición indica que la preparación debe ingerirse durante la mañana del 1° de agosto, preferentemente en ayunas. Si bien existen variantes familiares, la regla general dicta que se debe beber en uno, tres o siete sorbos, siempre en números impares.
Antes de tragar el primer sorbo, se debe derramar una pequeña porción de la bebida directamente sobre la tierra como ofrenda de gratitud. Con este gesto, según explicaron los referentes de la comunidad, se busca la bendición de la Pachamama para espantar los males y atraer la protección durante todo el año.
