La pequeña se encontraba sola en su departamento en La Guaira al momento de los sismos del pasado 24 de junio
Su emotivo testimonio recorre el mundo mientras la cifra oficial de víctimas fatales en el país caribeño ya asciende a 3.685.
«Pensé que estaba en un sueño y no en la realidad»
Los operativos de emergencia en el norte de Venezuela acaban de regalar una de las postales más conmovedoras en medio de la peor catástrofe natural que ha golpeado a la región en su historia reciente. Una niña de 12 años fue rescatada con vida tras haber permanecido sepultada durante 32 horas consecutivas bajo una densa masa de cemento y ladrillos, provocada por el doble terremoto que sacudió al país.
En un desgarrador y emotivo diálogo con el enviado especial de la señal C5N en La Guaira, a cargo del periodista Adrián Salonia, la menor revivió los minutos de terror que le tocó afrontar en absoluta soledad: «Mi mamá había salido a trabajar. Yo estaba en su cuarto, salí a la cocina y me agarró el terremoto. La magnitud fue tan fuerte que todo tambaleaba y se caía. La pared que divide con el otro departamento se agrietaba y se podía ver el interior del vecino. Ahí todo se vino abajo», relató la pequeña, quien milagrosamente no sufrió heridas de gravedad debido a que la estructura del edificio cedió de manera lateral, evitando el colapso directo sobre su posición.
El hilo de esperanza que la salvó
La supervivencia de la niña dependió de un hilo de comunicación fortuito y de su inquebrantable fe en el peor momento. Según sus propias palabras, tras quedar a oscuras pudo escuchar a una enfermera que asistía a dos ancianos en un piso inferior. «Ella me tranquilizaba, me decía que confíe en Dios. A ella la sacaron el mismo día e inmediatamente le informó a mi madre que yo seguía con vida ahí adentro», detalló.
Sin embargo, el rescate final demandaría un esfuerzo sobrehumano debido a las barreras físicas que bloqueaban su voz:
«Los rescatistas no me escuchaban porque tenía el techo prácticamente sobre mi cabeza. Costó muchísimo que mi voz traspasara tantos escombros. Estando allá adentro pensé que estaba en un sueño y no en la realidad, mi cabeza estaba en shock. La esperanza se iluminó cuando empecé a escuchar las voces más cerca. Todavía caían escombros y tenía miedo, pero hoy ya me estoy recuperando en mi casa poco a poco», concluyó conmovida.
Una catástrofe humanitaria sin precedentes
El testimonio de la pequeña se da en un contexto completamente desolador. El Gobierno de Venezuela actualizó de manera oficial el balance de daños del doble sismo del 24 de junio, confirmando una tragedia humanitaria que no para de crecer: ya se registran 3.685 víctimas fatales, 16.740 heridos y 17.907 personas desplazadas que se quedaron sin hogar.
El reporte estatal detalla que hay 190 edificios completamente colapsados, 856 edificaciones con severos daños estructurales y se han contabilizado más de un millar de réplicas que mantienen en vilo a la población. Los estados de la franja norte del país caribeño continúan siendo la zona cero del desastre, con vecindarios enteros borrados del mapa, cortes totales en los servicios de agua potable, electricidad y un sistema sanitario colapsado, lo que ha obligado a desplegar una de las mayores misiones de asistencia internacional de la historia de la región.
