El jefe del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, aseguró que «la era de la intimidación terminó» tras los bombardeos que dejaron muertos en su país. El Tesoro norteamericano canceló de forma inmediata la licencia de venta de petróleo
Las posibilidades de sostener el frágil acuerdo de paz en Medio Oriente sumaron un nuevo y crítico capítulo de tensión. Este miércoles, el presidente del Parlamento de Irán y principal estratega de las mesas de negociación de ese país, Mohammad Bagher Ghalibaf, denunció de manera formal que los Estados Unidos incurrieron en graves violaciones estructurales al memorando de entendimiento provisional suscrito entre las potencias.
A través de un fuerte descargo oficial, Ghalibaf enumeró las razones que, según el criterio de Teherán, dinamitaron los puentes diplomáticos construidos. Entre los principales argumentos se destacan el cuestionamiento de los denominados «ajustes iraníes» en las aguas operativas del estratégico estrecho de Ormuz, las continuas amenazas discursivas de la Casa Blanca, el inmediato restablecimiento de las sanciones sobre el crudo, las operaciones de bombardeo ejecutadas contra el sur de la República Islámica y la persistente ofensiva de las fuerzas de Israel sobre el territorio de el Líbano.
Bombardeos con víctimas fatales y represalias energéticas
El recrudecimiento de las acciones militares ya provocó consecuencias civiles y materiales directas en territorio persa. De acuerdo con informes internacionales provistos por la agencia Xinhua y procesados por la agencia Noticias Argentinas, las incursiones aéreas ejecutadas por los aviones de combate norteamericanos dejaron un saldo de un muerto y dos heridos de gravedad en la provincia iraní de Khuzestan. “La era de la intimidación y la extorsión ha terminado. No conduce a ninguna parte”, disparó con dureza Ghalibaf en una publicación difundida a través de su cuenta oficial en la red social X (ex-Twitter).
Por su parte, el comando militar de los Estados Unidos (Centcom) justificó las operaciones señalando que las fuerzas armadas actuaron bajo el protocolo de legítima defensa, luego de que tres embarcaciones comerciales de transporte internacional fueran impactadas por artefactos explosivos mientras transitaban por las rutas fluviales del estrecho de Ormuz. El incidente de los buques tanque provocó una represalia económica fulminante en Washington: la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro revocó de urgencia la licencia comercial especial que autorizaba legalmente las exportaciones e intercambios de petróleo de procedencia iraní en el mercado global, la cual tenía vigencia inicial establecida hasta el 21 de agosto de 2026.
El llamado de Beijing a evitar una guerra abierta
Ante el inminente peligro de un choque frontal a gran escala, la diplomacia de las grandes potencias comenzó a mover sus fichas. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, fijó la posición de la administración de Beijing durante una conferencia de prensa diaria, realizando un llamamiento urgente tanto a las autoridades de Washington como a las de Teherán para que retomen de forma plena la letra del memorando de entendimiento.
Mao Ning instó a las administraciones involucradas a dirimir sus fuertes controversias mediante los canales del diálogo constructivo y las negociaciones multilaterales, solicitando de forma expresa que se abstengan definitivamente de recurrir a la fuerza militar. «Un conflicto renovado no beneficia a ninguna de las partes y las medidas militares de fuerza no pueden resolver los problemas de fondo de la región», concluyó la diplomática del gigante asiático, en un intento por desactivar una escalada que ya golpea las variables económicas de todo el planeta.
