Un clima de profunda preocupación e incertidumbre envuelve el presente del piloto argentino en la antesala de una nueva batalla en la Fórmula 1.
Lo que en los papeles parecía una jornada positiva por el avance en el clasificador, terminó desatando un duro descargo por parte del joven corredor, quien no ocultó su descontento ante el rendimiento de su monoplaza. Las internas técnicas dentro del equipo salieron a la luz tras una serie de modificaciones mecánicas que, lejos de solucionar los problemas de estabilidad en el mítico trazado europeo, terminaron dinamitando la confianza del piloto de Pilar de cara a la gran carrera del domingo.
Modificaciones fallidas y un monoplaza inmanejable en Spa
Las decisiones tomadas en los boxes de la escudería francesa encendieron las alarmas en el entorno del deportista bonaerense. Franco Colapinto dejó un análisis crítico luego de la accidentada sesión clasificatoria del Gran Premio de Bélgica. El pilarense había cerrado la competencia en pista en el decimotercer puesto, pero partirá desde el undécimo lugar de la grilla gracias a las duras penalizaciones que la FIA les impuso a Lando Norris e Isack Hadjar por exceder los límites en el cambio de componentes.
A pesar de este golpe de suerte reglamentario que también benefició a su compañero de estructura Pierre Gasly, el argentino no ocultó su disconformidad con la evolución de su coche: «Hicimos un par de cosas. No mejoramos nada. Empeoramos en la mañana, así que no fueron buenos cambios», disparó sin filtros frente a la prensa internacional, dejando en evidencia el estancamiento de Alpine frente al avance y la evolución que sí mostraron el resto de las estructuras de la parrilla durante la jornada del sábado.
Inconsistencia técnica y una alarmante pérdida de velocidad
La radiografía que realizó el piloto sobre el comportamiento del modelo A526 expone la gravedad de la situación de cara a los exigentes giros de la competencia dominical. Colapinto detalló que el coche posee una ventana de rendimiento extremadamente pequeña, lo que vuelve la conducción una tarea caótica y peligrosa ante la menor imperfección de la pista.
El crudo análisis de Colapinto sobre su Alpine
«Apenas tenés algo raro en la entrada de la curva, ya se va y es muy difícil corregirlo. Eso genera mucha inconsistencia y un auto impredecible de manejar», sentenció el corredor. A este drama de adherencia se le suma una notable falta de velocidad en los sectores más rápidos del circuito de Spa-Francorchamps, principalmente en la víspera de la mítica variante Bus Stop, donde el argentino admitió perder una cantidad alarmante de tiempo sin poder comprender aún las razones de dicha caída de performance.
