Una travesía que prometía ser una tarde de esparcimiento en la cordillera patagónica estuvo a punto de transformarse en una auténtica tragedia de congelamiento.
En medio de un escenario climático hostil y completamente adverso, una vecina de la región quedó atrapada en las alturas, desatando un dramático y desesperado operativo de búsqueda a contrarreloj. Envuelto en la densa niebla y temperaturas extremas, el procedimiento mantuvo en vilo a las fuerzas de seguridad locales, quienes debieron desafiar los peligros de la montaña para evitar un desenlace fatal antes de que cayera la noche.
Horror a 2.100 metros de altura: Neblina, congelamiento y bloqueo emocional
El dramático episodio tuvo lugar el pasado viernes en el imponente Cerro 21, ubicado en las afueras de la ciudad cordillerana de Esquel. La alarma general se encendió durante la tarde cuando la operadora del Centro de Comando, Monitoreo y Control alertó de urgencia a las fuerzas federales tras recibir el desesperado pedido de auxilio de la víctima, quien había perdido por completo la orientación.
La montaña se había convertido en una verdadera trampa: la jornada presentaba una visibilidad casi nula debido a bancos de niebla sumamente cerrados, ráfagas de viento blanco y un frío extremo que amenazaba con congelar todo a su paso. Ante el peligro inminente, los efectivos del Grupo Especializado en Alta Montaña, pertenecientes al Escuadrón 36 Esquel «Subalférez D. Guillermo Nasif» de Gendarmería Nacional, iniciaron un vertiginoso ascenso táctico basándose en los escasos datos de geolocalización que la mujer había logrado transmitir antes de perder el contacto.
El destello de una linterna en la oscuridad y el dramático auxilio médico
Luego de dos angustiantes horas de travesía ascendente sorteando abismos y laderas completamente congeladas, los rescatistas divisaron un débil destello lumínico en uno de los filos más peligrosos de la montaña, a más de 2.100 metros sobre el nivel del mar. Se trataba de las señales desesperadas que la víctima realizaba utilizando su linterna frontal para guiar a la patrulla.
Al tomar contacto con ella, los gendarmes constataron la gravedad de la situación: la mujer se encontraba con un avanzado cuadro de hipotermia, temblores generalizados y un severo estado de shock con bloqueo emocional que la mantenía totalmente paralizada e imposibilitada para dar un solo paso por sus propios medios. De inmediato, los especialistas iniciaron minuciosas maniobras de estabilización térmica, evaluaron que no tuviera lesiones óseas y controlaron de manera estricta sus signos vitales en medio de la intemperie.
Una vez contenida físicamente, el personal de Gendarmería Nacional inició el peligroso descenso a pie hasta la base del cerro. Allí, la mujer fue subida a un cuatriciclo de alta tracción y evacuada hacia las instalaciones del Grupo Especializado, donde los médicos constataron que sus parámetros de salud finalmente se habían estabilizado, permitiendo su posterior traslado definitivo y a salvo hasta su domicilio particular. Desde las fuerzas federales recordaron que durante la temporada invernal en Chubut el clima de montaña muta de forma drástica, exigiendo avisar siempre los recorridos y extremar los cuidados para no terminar al borde de la muerte.
