Una verdadera olla a presión se desató en los pasillos más reservados de la Casa Rosada tras la última reconfiguración del organigrama oficial.
El rediseño de las estructuras jerárquicas y el traspaso de áreas estratégicas alteraron los ánimos de las distintas facciones que conviven en el oficialismo, desatando una oleada de especulaciones y pases de factura. Mientras desde los despachos principales intentan bajar la espuma asegurando que el delicado equilibrio político del gobierno se mantendrá inalterable, las versiones cruzadas exponen las profundas tensiones por el control real de las cajas y la influencia estatal.
El golpe de Karina Milei contra el poder oculto de Santiago Caputo
Los movimientos de piezas en el tablero del Poder Ejecutivo no tardaron en traducirse en lecturas de debilidad y empoderamiento político. En el entorno más estrecho de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, comenzaron a hacer correr con fuerza la versión de que estas modificaciones significaron un durísimo golpe al mentón de Santiago Caputo. En la lógica de la «Jefa», la quita de organismos clave representa un claro recorte a la desmedida influencia que el influyente asesor presidencial venía ejerciendo de forma transversal en la administración pública.
Desde el ala dura que responde a la hermana del mandatario, en sintonía con los primos Martín y Eduardo Menem, se llegó a sugerir que este es solo el comienzo de una ofensiva mayor. En los corrillos gubernamentales se instaló la hipótesis de que la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y la flamante Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) —dos búnkeres comandados actualmente por hombres de extrema confianza del consultor— podrían cambiar de manos en el corto plazo. No obstante, voceros de pura cepa libertaria salieron al cruce de inmediato para desmentir de forma categórica un avance de semejante magnitud.
La tregua secreta de Santilli y el reparto definitivo de las cajas estatales
En la otra vereda del oficialismo aseguran que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, se movió con pies de plomo y no tiene la más mínima intención de chocar de frente con el «triángulo de hierro». Quienes defienden la gestión del «Colo» remarcan que cada variación estructural establecida mediante la Resolución 581 en el Boletín Oficial fue estrictamente consensuada y conversada de antemano con Caputo. El principal valor que le reconocen al ministro coordinador es, justamente, su muñeca política y su capacidad para actuar como un articulador componedor entre los sectores que libran una silenciosa batalla diaria en los despachos oficiales.
Cómo quedó el nuevo mapa de los organismos públicos
La reforma administrativa dispuso que el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) y la Agencia de Acceso a la Información Pública queden bajo la órbita directa de la Jefatura de Gabinete de Ministros. Por otra parte, la empresa satelital ARSAT y el Correo Argentino pasaron oficialmente a la esfera de la vicejefatura de Gabinete del Interior, conducida por Gustavo Coria.
Anteriormente, estas poderosas firmas públicas se encontraban bajo el ala de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología comandada por Darío Genua, un funcionario alineado con el esquema de Caputo. De todos modos, para calmar las aguas de la interna, Innovación retuvo bajo su control las subsecretarías de TIC, Innovación, Ciencia y Tecnología, y la de Gestión Administrativa. Asimismo, conservará la tutela de organismos descentralizados de enorme peso específico como el Conicet, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), el Banco Nacional de Datos Genéticos, la Agencia de Promoción de I+D+O, el Centro Nacional de Ciberseguridad y el estratégico proyecto del Vehículo Espacial de Nueva Generación.
