Una noche de terror e impotencia absoluta sumergió a la ciudad petrolera en un escenario de desastre urbano sin precedentes.
La furiosa combinación de tormentas incesantes y una violenta crecida del mar provocó inundaciones repentinas en el casco céntrico, dejando decenas de vehículos completamente tapados por el agua y obligando al cierre de las principales arterias de conectividad interprovincial. Las escenas de desesperación se multiplicaron en minutos cuando los desagües colapsaron por completo, transformando el asfalto en ríos caudalosos que arrastraron todo a su paso.
El mar invadió el centro: Autos flotando y rescates con grúas de urgencia
El fenómeno meteorológico y marítimo alcanzó su pico de máxima peligrosidad durante las últimas horas del viernes. El desborde simultáneo de la costanera y las redes pluviales atrapó de imprevisto a decenas de conductores en pleno centro. La situación se tornó tan dramática que las fuerzas de seguridad debieron estructurar operativos de auxilio contrarreloj utilizando grúas pesadas para rescatar las unidades que flotaban y permanecían varadas en las calles principales.
Las zonas más afectadas por este desastre ambiental se localizaron en la avenida Yrigoyen, justo frente al Monumento a los Caídos de Malvinas, y en la avenida Ducós en el tramo comprendido entre Pellegrini y Mitre. En estas áreas, la confluencia de los desagües pluviales con el sistema de alcantarillado conectado al mar sufrió un colapso generalizado al no poder contener el flujo hídrico potenciado por la marejada. La gravedad del panorama quedó registrada en crudas postales urbanas: múltiples automóviles que intentaban cruzar desde el norte hacia el sur por la Ruta Nacional N° 3 quedaron con el agua cubriendo la mitad de sus carrocerías, obligando a los ocupantes a abandonar los vehículos en medio de la correntada.
Caos de tránsito, semáforos apagados y desvíos masivos en la ciudad
La infraestructura urbana colapsó en cadena, sumando factores de extremo peligro para los transeúntes. Amplios sectores comerciales e institucionales quedaron a oscuras por la falta de iluminación artificial, mientras que una importante cantidad de semáforos quedaron fuera de funcionamiento, desatando un verdadero caos vehicular. Ante este escenario de emergencia, el personal de Tránsito Municipal —que admitió públicamente encontrarse desbordado y con muy poco personal disponible para cubrir los puntos críticos— debió solicitar asistencia urgente a otras dependencias municipales para intentar contener los incidentes.
Alerta de evacuación vial y desvíos de colectivos
Las autoridades cortaron el paso en la avenida Ducós desde el sur, desviando de forma obligatoria el tráfico a la altura de la avenida Alsina, mientras que el flujo de zona sur a norte fue redirigido por la calle Mitre. El transporte público de pasajeros se vio forzado a alterar sus trayectos habituales, ordenándose el descenso de las líneas de colectivos hacia el centro únicamente por las calles Dorrego y San Martín.
Se emitió una prohibición estricta de circular por la Ruta 3, la avenida Yrigoyen y la calle 9 de Julio, recomendándose como única vía de escape alternativa el uso de la calle Sarmiento para ascender por el sector de La Loma.
La violencia del agua avanzó sin freno sobre los espacios públicos más emblemáticos de la localidad costera. La inundación golpeó con dureza el paseo de la Guardia de las Estrellas y toda la traza de la avenida Ducós, pero el momento de mayor zozobra se vivió cuando el nivel del agua subió a niveles extremos y amenazó con ingresar al histórico edificio del Centro Cultural. Los equipos municipales y las cuadrillas de emergencia continuarán trabajando en la remoción de los sedimentos y el desagote de los sectores bajos durante toda la jornada, mientras se evalúan los cuantiosos daños materiales dejados por el temporal.
