En medio de una ola de calor sin precedentes en Asia, una llamativa medida oficial desató un acalorado debate social y una insólita polémica de género.
Con el objetivo de reducir el uso de aire acondicionado y mitigar los efectos de las altas temperaturas, las autoridades japonesas comenzaron a promover el uso de ropa veraniega informal en los ámbitos de trabajo, permitiendo por primera vez que los empleados asistan en bermudas. Sin embargo, lo que buscaba ser una solución ecológica y de confort terminó desencadenando duras críticas y el rechazo de miles de trabajadoras.
La iniciativa impulsada por la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, bajo el nombre Tokyo Cool Biz, habilitó el uso de zapatillas, remeras y pantalones cortos en las empresas. Pese a la intención oficial, la norma generó incomodidad en el sector femenino, que denuncia un doble estándar —a ellas todavía se les exige el uso de medias de vestir— y califica la exposición del vello corporal de sus compañeros varones como una forma de acoso estético y molestia visual conocida popularmente en internet como «sunehara».
«Sunehara» y la explosión de la depilación masculina por presión social
El descontento quedó registrado en un relevamiento privado encargado por el centro estético Gorilla Clinic, donde el 53,5 % de los encuestados se opuso taxativamente al uso de shorts en el ámbito laboral, frente a un 46,5 % que se mostró a favor. La mayor tasa de rechazo provino de las mujeres, quienes expresaron desagrado ante la visibilidad del vello corporal de sus colegas.
Ante este fenómeno de rechazo social, cada vez más hombres acuden a centros estéticos para someterse a tratamientos de depilación láser en las piernas. Akifumi Funatsu, director de Gorilla Clinic, explicó que la demanda masculina no responde únicamente a un gusto personal, sino a una norma de etiqueta y convivencia social para evitar ser tildados de ofensivos o causar rechazo en sus puestos de trabajo.
Por su parte, Noboru Watanabe, funcionario del área medioambiental del gobierno metropolitano de Tokio, aclaró la posición oficial: «Queremos ofrecer a la gente más opciones para afrontar el calor intenso, no decirles qué ponerse. No debería haber ningún problema siempre y cuando la vestimenta laboral no resulte ofensiva para nadie».
Calor extremo, riesgo de muerte y medidas desesperadas en Tokio
La flexibilización del código de vestimenta tiene como trasfondo una crisis climática severa. Japón atraviesa marcas térmicas récord y la Agencia Meteorológica nacional ha comenzado a emplear el término kokusho-bi («día de calor brutal») para referirse a jornadas donde el termómetro supera los 40 °C.
A esta situación climática se le suma la elevada humedad del país y el encarecimiento de la energía por tensiones internacionales. Las consecuencias para la salud pública son alarmantes:
-
Hospitalizados: La Agencia de Gestión de Incendios y Desastres informó que en solo una semana se registraron 4.580 internaciones por golpes de calor.
-
Victimas fatales: Durante el mismo período semanal se confirmaron siete fallecimientos vinculados a las altas temperaturas.
-
Nuevos hábitos: Se disparó la venta de prendas con ventiladores incorporados, sombrillas con filtro UV, toallas húmedas desechables y ventiladores portátiles.
Especialistas de la Red Académica Japonesa para la Reducción de Desastres enfatizan que la aclimatación corporal previa resulta fundamental para prevenir emergencias médicas, en un escenario donde el vestuario informal continúa dividiendo las opiniones entre el alivio térmico y el decoro profesional.
