Un exhaustivo relevamiento conjunto presentado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef encendió las alarmas en el sistema sanitario nacional
El documento revela que un total de 101.000 menores en Argentina no recibieron ninguna dosis de vacunas esenciales durante el período de 2025, posicionando al país como el tercero de la región con el mayor volumen de niños desprotegidos. La falta de cobertura óptima genera una profunda preocupación en las autoridades debido al latente riesgo de brotes de enfermedades que son completamente prevenibles.
El estancamiento regional y la brecha en los esquemas obligatorios
De acuerdo con los datos epidemiológicos globales, Argentina integra el grupo de las ocho naciones latinoamericanas que no lograron alcanzar el piso recomendado del 90% de cobertura en sus esquemas básicos de inmunización. El informe técnico resalta que, junto con México, Venezuela y Bolivia, el territorio nacional concentra más de la mitad de la población infantil desprotegida de la región, evidenciando un marcado estancamiento a pesar de la plena disponibilidad física de las dosis en los centros de salud.
La principal problemática detectada radica en las denominadas «cifras de abandono», es decir, aquellas familias que inician las aplicaciones pero no completan los refuerzos necesarios:
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Esquema de vacuna Quíntuple (DTP): En el país, la cobertura estimada con la primera dosis alcanzó el 80%, pero cayó drásticamente al 75% al momento de registrar la tercera dosis indispensable para consolidar la inmunidad contra la difteria, el tétanos y la tos convulsa.
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Comparativa en retroceso: Estos indicadores exponen una tendencia a la baja en comparación con los registros oficiales previos, donde se habían reportado niveles del 84,7% y 78,8% respectivamente.
En el plano global, el panorama del sarampión exhibe una dinámica similar de desatención. Mientras que la primera dosis cubrió al 84% de los menores, solo el 77% accedió a la segunda dosis. Desde la dirección del Departamento de Inmunización de la OMS recordaron que se requiere obligatoriamente un 95% de cobertura sostenida con ambas aplicaciones para garantizar el «efecto rebaño» y blindar a las comunidades, un límite que al no cumplirse provocó brotes activos de sarampión en 57 países durante el último año.
Desafíos institucionales y la recuperación de la confianza
Las autoridades de los organismos internacionales coincidieron en que, si bien la pospandemia mostró una leve mejoría en el acceso a las vacunas durante el primer año de vida, la meseta en los refuerzos echa por tierra los avances logrados. Ephrem Lemango, jefe de Inmunizaciones de Unicef, remarcó que el escenario actual se encuentra «lejos de alcanzar a cada chico con vacunas que salvan vidas», instando a los ministerios locales a reforzar la presencia territorial y mejorar las estrategias de comunicación pública.
Por último, el reporte analizó el comportamiento de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), la cual se aplica en una dosis única a los 11 años de edad en el calendario argentino. Aunque este insumo registró incrementos en los niveles de inoculación respecto a los períodos precedentes gracias a la simplificación de su esquema, el nivel de llegada general en los países evaluados se mantiene en un modesto rango de entre el 50% y el 65% de la población objetivo, planteando el desafío de reconstruir la confianza social en las campañas prepreventivas del Estado.
