La tensión social y laboral vuelve a escalar al rojo vivo en la Argentina.
En medio de un escenario de fuerte ajuste y pérdida sistemática del poder adquisitivo, más de un centenar de organizaciones gremiales se unieron para patear el tablero paritario. Las agrupaciones exigen una recomposición histórica de los ingresos de los trabajadores para sacarlos de la línea de indigencia y garantizar las condiciones básicas de subsistencia que rigen por ley en el territorio nacional.
Un sueldo ocho veces mayor y el fuerte impacto de la licuadora estatal
El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) le exigió de manera formal al Gobierno nacional establecer un salario mínimo de 3 millones de pesos (específicamente $3.000.352). Esta colosal cifra busca dar cumplimiento efectivo a las nueve necesidades vitales consagradas tanto en la Constitución Nacional como en la Ley de Contrato de Trabajo. El monto pretendido por el frente gremial representa ocho veces el salario básico actual, al que catalogaron abiertamente como «el más bajo de la historia argentina».
La coalición sindical, integrada por pesos pesados de la industria y el empleo público como la UOM, ATE, la Federación Aceitera y Desmotadora, Conadu, Conadu Histórica, Aeronáuticos, Marítimos, Fluviales, Papeleros y Viales, mantiene una fuerte distancia con la conducción tradicional de la CGT. Desde el FreSU denunciaron que desde el inicio de la gestión de Javier Milei se ejecutó una agresiva estrategia de «licuación de ingresos» acompañada de un constante hostigamiento a los sindicatos. En total, estiman que los trabajadores perdieron más de 67 billones de pesos en el acumulado de sus ingresos mensuales, un retroceso que se aceleró bruscamente en el último semestre, donde los salarios públicos reales cayeron un 6% y los privados sufrieron un deterioro superior al 5%.
Deudas familiares sin control y el desglose de las nueve necesidades
«Ese ataque a quienes producimos es parte de una política de destrucción de la industria nacional, concentración económica, desigualdad creciente y debilitamiento de la representación democrática», expresaron con dureza los referentes de la organización a través de un documento oficial. En el mismo escrito, alertaron sobre las consecuencias financieras de la crisis puertas adentro de los hogares: ante la imposibilidad de llegar a fin de mes, las familias argentinas debieron endeudarse para sostener el día a día. Esta deuda privada escaló en 46 billones de pesos desde el recambio presidencial de diciembre, provocando que la morosidad bancaria se multiplicara por cuatro en el último año y saturando por completo el mercado de créditos de consumo.
Para justificar técnicamente el reclamo de un salario mínimo de 3 millones de pesos, el FreSU presentó un detallado cálculo basado en los costos reales para cubrir las necesidades que impone el Artículo 14 bis de la Constitución y el Artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo. El desglose mensual incluye:
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Alimentación adecuada: $640.428
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Vivienda digna: $596.339
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Educación: $268.502
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Vestimenta: $148.624
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Salud: $365.553
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Transporte, esparcimiento y vacaciones: $650.867
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Previsión social: $330.039
Desde la agrupación insistieron en que el Estado no puede seguir desconociendo estas obligaciones legales y prometieron profundizar las medidas de fuerza en todo el país para defender el derecho a una vida digna de las familias trabajadoras.
