Un profundo cambio en los hábitos de consumo y las formas de pago se consolida en la provincia de Chubut.
A raíz de las recientes advertencias oficiales sobre el aumento de la morosidad en el sistema financiero, el Observatorio de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) analizó la evolución de las transacciones y detectó un fuerte desplazamiento del dinero físico en favor del financiamiento con plásticos y plataformas digitales.
El economista César Herrera explicó que el quiebre de comportamiento comenzó a acentuarse tras la devaluación de diciembre de 2023, cuando la pérdida del poder adquisitivo obligó a los hogares a reconfigurar sus estrategias de subsistencia económica.
El auge de las tarjetas de crédito para compras cotidianas
De acuerdo con el relevamiento de la UNPSJB, la necesidad de financiar bienes de consumo diario —especialmente alimentos— alteró los registros históricos de uso de plásticos. Lejos de reflejar una expansión genuina del acceso al crédito bancario, esta tendencia expone la urgencia de las familias por sostener el consumo básico frente a la inflación.
Al respecto, Herrera detalló: «La utilización de la tarjeta de crédito alcanzó un máximo del 47% de las compras en supermercados, cuando en 2017 representaba apenas el 32%. Actualmente ronda el 42%, pero sigue muy por encima de los niveles históricos».
Esta modificación en las prioridades de compra también alteró las góndolas. Debido a la pérdida de peso relativo de los bienes durables, el especialista indicó que «Hoy se observa una mayor participación de alimentos y bebidas dentro de las compras en supermercados», relegando a un segundo plano consumos vinculados a la tecnología o la electrónica.
La caída del efectivo y el avance de los pagos digitales
El informe del Observatorio describe un escenario de cuatro grandes tendencias en la provincia: la caída del dinero en efectivo, el estancamiento de las tarjetas de débito, la aceleración de las tarjetas de crédito y la consolidación de las billeteras virtuales y transferencias inmediatas.
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Retroceso del efectivo: El uso de billetes físicos para concretar operaciones comerciales en supermercados se redujo del 36% al 17% en la última década.
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Rol de las plataformas electrónicas: Las transferencias, los saldos en billeteras digitales y los pagos con código QR duplicaron su participación en el mismo período, impulsados por la digitalización postpandemia y la incorporación de tecnología en los comercios de cercanía.
Frente a esta digitalización masiva, Herrera señaló que «Los supermercados tuvieron que adaptarse y ofrecer todos los medios de pago disponibles para no perder ventas».
El costo del financiamiento y el riesgo de morosidad
El incremento en el uso de la tarjeta de crédito como método de pago corriente convive con un marcado encarecimiento de los costos financieros para los usuarios que no logran cancelar el total de sus resúmenes a fin de mes. Para el Observatorio, esta brecha explica directamente el salto en los niveles de morosidad reportados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA).
«Las tasas de interés de las tarjetas siguen siendo muy altas. Mientras los bancos pagan alrededor de un 1,5% por los depósitos, cobran entre un 6% y un 8% mensual por financiar los saldos de las tarjetas, e incluso más en entidades privadas», advirtió el economista sobre las dificultades que enfrentan los sectores endeudados para salir del círculo de financiamiento.
