Endeudados para trabajar: denuncian créditos de hasta el 700% anual para sostener autos y motos de aplicaciones.
La crisis económica y la caída de la demanda en las plataformas de transporte y reparto exponen una realidad cada vez más crítica para los trabajadores del sector. Desde la Asociación Civil Conductores de Aplicaciones Unidos de la República Argentina (Accaura) advirtieron sobre los niveles de precarización laboral que empujan a choferes y repartidores a contraer préstamos con tasas de interés usureras de hasta un 700% anual para poder arreglar sus vehículos y continuar conectados.
Un círculo vicioso: trabajar para pagar deudas
De acuerdo con los datos difundidos por la entidad y registros del Banco Central, los trabajadores de aplicaciones acumulan una deuda promedio cercana a los $900.000, donde el 70% de los deudores son menores de 40 años dedicados a la actividad a tiempo completo.
El desplome en la cantidad de viajes diarios, sumado a la sobrepoblación de vehículos en la calle y la baja de tarifas, redujo drásticamente los ingresos cotidianos. Ante cualquier eventualidad mecánica —como la rotura de un repuesto, cubiertas o el mantenimiento general—, los conductores quedan sin margen de ahorro, viéndose obligados a endeudarse en circuitos bancarios privados, financieros o informales con tasas desproporcionadas.
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«La mayoría de los conductores vive al día. Lo que recauda lo usa para subsistir. No hay margen para separar una parte y cubrir los gastos futuros del auto. Cuando aparece una reparación, muchos no tienen otra salida que pedir prestado», señaló Pablo León, titular de Accaura.
La trampa del algoritmo y los préstamos internos
En el caso específico de los repartidores de delivery, la precarización adopta matices particulares, ya que en muchas ocasiones son las propias aplicaciones las que ofrecen créditos internos. El acceso a este financiamiento suele quedar condicionado por métricas algorítmicas, como el puntaje del trabajador, la cantidad de horas conectado o la aceptación obligatoria de viajes de menor valor.
Para la organización, este mecanismo reedita bajo un formato digital viejas formas de subordinación: el trabajador queda atrapado entre el algoritmo que regula sus ingresos y la deuda contraída con la misma plataforma. «Es una versión digital de un mecanismo muy antiguo: trabajar para pagarle a quien te mantiene endeudado», plantearon.
Falta de regulación y riesgo empresario individual
Desde Accaura remarcaron que el modelo de plataformas traslada todo el peso del riesgo empresario al eslabón más débil. El trabajador no solo aporta su tiempo y su cuerpo, sino que asume el desgaste del vehículo, los costos de combustible, seguros, amortización y los intereses financieros.
Ante este escenario de vulnerabilidad, la asociación insistió en la necesidad urgente de una regulación integral de la actividad que garantice derechos laborales básicos, protección para las herramientas de trabajo y límites claros frente a los abusos financieros que condenan a cientos de miles de personas a trabajar a pérdida.
