En el marco de las Jornadas de Economía Azul en Puerto Madryn, el especialista ambiental Alex Muñoz Wilson advirtió sobre el impacto del descarte pesquero y los riesgos de colisión de buques con ballenas en las rutas migratorias. Pese a las alertas, destacó que Chubut protege el 22% de sus aguas jurisdiccionales
La falta de tecnología selectiva en las redes de la flota langostinera provoca la muerte incidental de cerca de 28.000 toneladas anuales de merluza en las aguas del Atlántico Sur. Esta cifra representa una pérdida irreparablemente alta de proteína en un mercado global con alta demanda alimentaria.
En declaraciones a la emisora #LA17, el director para América Latina y el Caribe del programa Spaces, Alex Muñoz Wilson, calificó la situación como una práctica inaceptable en los caladeros regionales:
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«Cuando se pesca langostino salen muchas merluzas que no eran el objetivo pero que mueren igual. Hay cerca de 28 mil toneladas de merluza que mueren año a año de manera innecesaria. El mar puede alimentar a la humanidad y no nos podemos dar el lujo de desperdiciar alimentos», sostuvo el ambientalista.
Colisiones con ballenas y metas de conservación en Chubut
El experto también expuso su preocupación por el incremento del tráfico marítimo comercial y pesquero en el Golfo Nuevo y zonas aledañas, advirtiendo sobre el aumento en la frecuencia de colisiones entre embarcaciones y cetáceos durante sus rutas migratorias.
A pesar de los pasivos ambientales, el especialista ponderó el rol de la provincia en materia de conservación:
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Liderazgo ambiental: Chubut cuenta con el 22% de sus aguas jurisdiccionales bajo protección ambiental, superando con holgura la media nacional argentina, que ronda el 10%.
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Metas globales: La provincia avanza firmemente hacia el compromiso internacional de proteger el 30% del territorio marítimo y terrestre para el año 2030, respaldada por reservas como Península Valdés, Patagonia Azul y los parques marinos de Comodoro Rivadavia.
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Resiliencia climática: Se remarcó que las áreas protegidas fortalecen la resistencia de los ecosistemas autóctonos frente a los incendios forestales recurrentes en la zona cordillerana.
