Tag

Boris Johnson

Browsing

Boris Johnson y Jean Castex escenifican la confianza en el fármaco mientras diversos países levantan las restricciones.

Hace casi un año, el primer ministro Boris Johnson anunciaba que había dado positivo en Covid-19. Solo diez días después, la gravedad de los síntomas obligó a su ingreso en el Hospital St. Thomas de Londres, donde acabó en la Unidad de Cuidados intensivos. Vivió para contarlo. Un año después, en una imagen que supone toda una declaración de intenciones, el premier recibió ayer la primera dosis de la vacuna en ese mismo centro hospitalario. Como no podía ser de otra manera, Johnson recibió la inmunización desarrollada por la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca, que desde su aprobación en la Unión Europea ha estado en el ojo del huracán.

Los conflictos se han sucedido con el preparado anglosueco y entre la población británica ha calado la decisión de varios países, entre ellos España, de no usarla en los mayores de 55 años así como la suspensión de uso en 13 de ellos mientras se investigaba su relación con la aparición de casos de trombosis. Una medida que empezó a revertirse el jueves en diferentes países como Italia, Francia, Alemania o España, después de que la Agencia Europea del Medicamento (EMA por sus siglas en inglés) asegurara que la vacuna de AstraZeneca es «segura y eficaz».

«Literalmente, no sentí nada, así que fue todo muy bien, muy rápido», declaró Johnson, de 56 años, a los periodistas tras la inyección, y pidió a la gente ir a vacunarse cuando reciban la invitación del sistema nacional de salud.

Aunque entre los británicos los recelos con respecto a la vacuna son menores que en otros países, está claro que el premier ministro quiso también, al vacunarse, enviar un mensaje de tranquilidad y confianza a la población, sobre todo después de que médicos de cabecera y farmacéuticos advirtieran del aumento en la cancelación de citas de vacunación tras la crisis en la UE.

«La vacuna de Oxford es segura y la vacuna de Pfizer es segura», manifestó Johnson, y añadió: «Lo que no es seguro es infectarse de Covid, por eso es tan importante que todos nos vacunemos tan pronto como llegue nuestro turno».

A grupos mayores
Lo mismo hizo el primer ministro francés, Jean Castex, de 55 años, que ayer recibía la primera dosis apenas horas después de que la Alta Autoridad Sanitaria (HAS) diera luz verde a la reanudación «sin demora» de la vacunación con AstraZeneca. El organismo, además, recomendó que se reservara para personas de 55 años en adelante, y no de 55 para abajo como era hasta el momento.

La campaña por recuperar la confianza en el preparado anglosueco llegó también a territorio germano. Allí la canciller Angela Merkel, de 66 años, aseguró que está lista para recibir la vacuna AstraZeneca. «Sí, me vacunaría con la vacuna AstraZeneca», dijo la canciller alemana en una conferencia de prensa. «Me gustaría esperar a que llegue mi turno, pero definitivamente lo haría», insistió.

El primer ministro británico, Boris Johnson, aseguró hoy que para el 21 de junio la vida en el Reino Unido volverá a ser casi normal, luego de presentar el plan de salida del estricto confinamiento que rige en el país desde hace más de dos meses.

“No podemos continuar de manera indefinida con las restricciones que debilitan nuestra economía, nuestro bienestar mental y físico”, dijo Johnson ante el Parlamento, en una sesión informativa en la que anunció las esperadas medidas.

En su discurso, destacó que es esencial que la hoja de ruta sea prudente pero también irreversible.

“Estamos emprendiendo lo que espero y creo que es un camino de un solo sentido hacia la libertad y este viaje es posible gracias al ritmo del programa de vacunación”, agregó.

El plan del Gobierno británico se basa en el cumplimiento de varias pruebas que ya se están dando, como que continúe con éxito el despliegue de vacunas, que haya evidencias de que éstas son lo suficientemente efectivas para reducir las hospitalizaciones y muertes en los vacunados y que las tasas de infección no corren el riesgo de un nuevo aumento.

Según explicó Boris Johnson, el plan será a nivel nacional y se dividirá en cuatro etapas, con cinco semanas entre cada fase para evaluar el impacto que está teniendo en las infecciones.

Se espera que todas las escuelas de Inglaterra vuelvan a abrir el 8 de marzo, mientras que se permitirán reuniones al aire libre de hasta seis personas o integrantes de dos hogares a partir del 29 del mismo mes.

A partir de esa fecha también podrán abrir las instalaciones deportivas al aire libre, como las canchas de tenis y básquet y las piletas de natación, así como se podrán reanudar los “deportes al aire libre organizados formalmente” .

Desde el 12 de abril, en tanto, se dará paso a la segunda fase con la reapertura de las tiendas no esenciales, los restaurantes y pubs que podrán atender a los clientes al aire libre, sin toque de queda.

También reabrirán peluquerías, barberías y salones de belleza, así como centros de ocio cubiertos que incluyen gimnasios y piscinas cerradas.

En la tercera fase que comenzará el 17 de mayo, Boris Johnson dijo que la mayoría de las restricciones sobre las reuniones al aire libre se levantarán siempre que las cifras sobre casos, hospitalizaciones y muertes estén bajo control.

Las cenas dentro de los pubs y restaurantes también podrán regresar a partir de mayo al mismo tiempo que la reapertura de la hotelería.

Para el 21 de junio se podrían levantar todas las restricciones restantes sobre el contacto social, se podrán llevar a cabo eventos más grandes y los clubes nocturnos finalmente podrían reabrir por primera vez en un año.

Otros aspectos como el regreso al trabajo presencial y los viajes internacionales, actualmente restringidos, todavía no tienen una fecha establecida, aunque se espera la evaluación de un pasaporte sanitario.

Esta mañana, el ministro de Vacunas, Nadhim Zahawi, dijo al programa de la BBC Breakfast, que la reapertura de las escuelas estaba relacionada con el momento en que generen anticuerpos los primeros cuatro grupos más vulnerables que se vacunaron.

“Es ambicioso pero también cuidadoso y se basa en datos”, indicó Boris Johnson.

Inglaterra ha estado en su tercer confinamiento durante casi dos meses y registra más de 120.000 muertes desde el inicio de la pandemia.

Mientras tanto, más de 17,5 millones de personas recibieron su primera dosis de la vacuna y, según estimó el Gobierno británico, para el 31 de julio todas las personas adultas estarán vacunadas.

El Reino Unido registró hoy 178 muertes más por coronavirus y 10.641 casos más

Esta es la cifra diaria más baja de muertes registradas desde el domingo 13 de diciembre, cuando hubo 144 muertes.

Fuente: Metadata

El primer ministro británico, Boris Johnson, anunciará hoy su compromiso para redistribuir la mayor parte del excedente de suministro de vacunas del Reino Unido a los países más pobres, durante su discurso en una reunión virtual del G7.

Según los medios británicos, el jefe del Ejecutivo británico, Boris Johnson, que preside la reunión del G7, instará además a los países a reducir a cien días el tiempo necesario para acelerar el desarrollo de futuras vacunas en caso de nuevas crisis globales de salud.

El Reino Unido ordenó más de 400 millones de dosis de varias vacunas, por lo que se estima que tendrá un gran excedente una vez que todos los adultos estén vacunados.

Hasta ayer, el Reino Unido, el país más golpeado de Europa por la pandemia con más de 119.000 muertos, ya vacunó con una primera dosis a casi 17 millones de personas.

En declaraciones al programa Today de BBC Radio 4, el secretario de Relaciones Exteriores y parlamentario James Cleverly, dijo que el Reino Unido estaría mirando una cifra significativamente mayor que la que estimó el presidente francés, Emmanuel Macron, en una entrevista al Financial Times.

Macron sostuvo que los países más ricos deberían enviar entre un 4% y un 5% de sus actuales suministros de vacunas a las naciones más pobres.

Cleverly, consideró que el Gobierno británico sería una “fuerza global para el bien” en la lucha contra la pandemia y que a diferencia de “algunos países”, el Reino Unido no utilizaría la promesa de suministro de vacunas como “palanca diplomática a corto plazo”.

Según dijo a la BBC una fuente del Gobierno, más de la mitad de las dosis en exceso irían al Fondo de Acceso Global para Vacunas denominado Covax, una iniciativa de la ONU destinada a garantizar un acceso más amplio a la lucha contra el coronavirus.

De acuerdo a los datos aportados por la ONG, ONE Campaign, muestran que Australia, Canadá, Japón, el Reino Unido y los EE. UU. y la Unión Europea (UE) ya han asegurado más de 3.000 millones de dosis, 1.200 millones más de lo que necesitan para dar a toda su población dos dosis.

Para la ONE Campaign, acumular vacunas en los países ricos, en última instancia, ralentizará la recuperación de la pandemia en todas partes para todos y considera que asegurar el acceso equitativo a las vacunas no es solo lo correcto, es lo más inteligente.

En ese sentido el Gobierno británico donó 548 millones de libras al plan liderado por la ONU de llevar las vacunas a los países más pobres.

Fuente: Télam

El primer ministro británico, Boris Johnson, anunciará hoy su compromiso para redistribuir la mayor parte del excedente de suministro de vacunas del Reino Unido a los países más pobres, durante su discurso en una reunión virtual del G7.

Según los medios británicos, el jefe del Ejecutivo británico, que preside la reunión del G7, instará además a los países a reducir a cien días el tiempo necesario para acelerar el desarrollo de futuras vacunas en caso de nuevas crisis globales de salud.

El Reino Unido ordenó más de 400 millones de dosis de varias vacunas, por lo que se estima que tendrá un gran excedente una vez que todos los adultos estén vacunados.

Hasta ayer, el Reino Unido, el país más golpeado de Europa por la pandemia con más de 119.000 muertos, ya vacunó con una primera dosis a casi 17 millones de personas.

En declaraciones al programa Today de BBC Radio 4, el secretario de Relaciones Exteriores y parlamentario James Cleverly, dijo que el Reino Unido estaría mirando una cifra significativamente mayor que la que estimó el presidente francés, Emmanuel Macron, en una entrevista al Financial Times.

Macron, sostuvo que los países más ricos deberían enviar entre un 4% y un 5% de sus actuales suministros de vacunas a las naciones más pobres.

Cleverly, consideró que el Gobierno británico sería una «fuerza global para el bien» en la lucha contra la pandemia y que a diferencia de «algunos países», el Reino Unido no utilizaría la promesa de suministro de vacunas como «palanca diplomática a corto plazo».

Según dijo a la BBC una fuente del Gobierno, más de la mitad de las dosis en exceso irían al Fondo de Acceso Global para Vacunas denominado Covax, una iniciativa de la ONU destinada a garantizar un acceso más amplio a la lucha contra el coronavirus.

De acuerdo a los datos aportados por la ONG, ONE Campaign, muestran que Australia, Canadá, Japón, el Reino Unido y los EE. UU. y la Unión Europea (UE) ya han asegurado más de 3.000 millones de dosis, 1.200 millones más de lo que necesitan para dar a toda su población dos dosis.

Para la ONE Campaign, acumular vacunas en los países ricos, en última instancia, ralentizará la recuperación de la pandemia en todas partes para todos y considera que asegurar el acceso equitativo a las vacunas no es solo lo correcto, es lo más inteligente.

En ese sentido el Gobierno británico donó 548 millones de libras al plan liderado por la ONU de llevar las vacunas a los países más pobres.

La variante británica del coronavirus, además de ser mucho más contagiosa, tendría un índice de mortalidad superior a la convencional, alertó el primer ministro, Boris Johnson, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) atribuyó ese efecto alarmante a una sobrecarga del sistema sanitario.

«Ahora también parece haber algunos indicios de que la nueva variante, la que se identificó por primera vez en Londres y el sudeste de Inglaterra, puede estar asociada a una mayor mortalidad», añadió el premier en rueda de prensa.

Johnson puntualizó que, según la evidencia científica disponible actualmente, las dos vacunas aprobadas en Reino Unido, la de Pfizer-BioNTech y la de AstraZeneca-Oxford, son eficaces contra esta nueva cepa.

En el caso de un hombre de unos 60 años, la mortalidad en el país era anteriormente de 10 pacientes por 1.000 enfermos y actualmente estaría entre 13 y 14 por 1.000, explicó por su parte el principal consejero científico del Ejecutivo, Patrick Vallance.

«Hay mucha incertidumbre en torno a estas cifras, pero es preocupante que haya habido un aumento de la mortalidad, así como un aumento de la transmisibilidad», advirtió.

Por su lado, la OMS cree que la mayor mortalidad podría deberse a la sobrecarga del sistema sanitario, según reportó la agencia de noticias Europa Press.

«Si la variante es más contagiosa, hay más casos y entonces hay más personas hospitalizadas. Si hay más hospitalizados y los sistemas están sobrecargados se producen más muertes porque los médicos están sobrepasados», argumentó en rueda de prensa Maria Van Kerkhove, epidemióloga de la OMS encargada de la gestión de la pandemia.

El especialista agregó que si bien no está probado científicamente que la variante sea más grave, «sí infecta a más gente, que llega a estar grave y muere».

País más castigado de Europa por la pandemia, con casi 96.000 muertos, el Reino Unido se enfrenta a una nueva ola de contagios desde el descubrimiento en diciembre de una mutación del coronavirus entre 50% y 70% más contagiosa según científicos británicos.

Hasta ahora, las autoridades sanitarias habían dicho que la nueva variante no parecía más mortífera.

Johnson, muy criticado desde el principio de la pandemia por sus políticas erráticas en materia sanitaria, ha puesto ahora todas sus esperanzas en la vacunación para poder levantar, a partir de marzo, el tercer confinamiento.

En paralelo, la Policía interrumpió una boda para 400 personas que se realizaba en Londres, después de que el Gobierno anunciara que sería más duro con las personas que infrinjan el confinamiento.

La fiesta se celebraba anoche en un salón de la escuela judía ortodoxa Yesodey Hatorah, en el norte de la capital, informó Scotland Yard en un comunicado citado por la agencia de noticias AFP.

Ese mismo día, el Gobierno había anunciado un endurecimiento de las sanciones contra los participantes en reuniones de más de 15 personas.

El gran rabino del Reino Unido, Ephraim Mirvis, aseguró en Twitter que «la inmensa mayoría de la comunidad judía condena este tipo de comportamiento ilegal».

El alcalde del distrito londinense de Hackney, Philip Glanville, explicó que la escuela Yesodey Hatorah ya había sido sancionada por otras infracciones de las restricciones vigentes.

Fuente: Telam

El primer ministro británico, Boris Johnson, anunció este domingo que es probable que se apliquen restricciones de confinamiento más severas luego de que la nueva cepa de coronavirus elevara la tasa de infección a sus niveles más altos registrados hasta el momento. El sábado, Reino Unido alcanzó un récord diario con 57.725 nuevos casos.

«Estamos completamente convencidos de que podemos hacer lo que sea necesario para controlar el virus, lo que puede involucrar medidas más estrictas en las próximas semanas», dijo Johnson en una entrevista con la BBC.

El país se encuentra afectado por una nueva variante del virus, habiendo registrado 50.000 nuevas infecciones diarias en los últimos cinco días. Según cifras de la Universidad Johns Hopkins, Reino Unido, con casi 75.000 muertes relacionadas con el virus, está próximo a ser la nación europea más afectada junto con Italia.

Johnson consideró la posibilidad de tomar medidas más estrictas en las áreas severamente golpeadas por el virus, que incluirían el cierre de escuelas, toques de queda y la prohibición total del contacto cercano entre integrantes de diferentes viviendas.
Los sindicatos de maestros pidieron que se retome la escolaridad virtual durante unas semanas ya que la nueva variante del virus es un 70% más infecciosa, según científicos. Sin embargo, el primer ministro insistió en que los alumnos deben asistir a la escuela en aquellas zonas del país en donde es seguro hacerlo.

El gobierno de Johnson implementa un sistema de restricciones por clasificación, definido por el primer ministro como un método «muy estricto y, desgraciadamente, a punto de ponerse más difícil para mantener las cosas bajo control». Gran parte de Inglaterra ya se encuentra bajo la clasificación 4, el nivel más estricto, que incluye no solo quedarse en casa, sino también el cierre de comercios que vendan artículos no esenciales, gimnasios y centros recreativos.

«Tenemos la posibilidad de que las vacunas lleguen a decenas de millones de personas, ofreciendo a la gente, literalmente, vida y esperanza», afirmó el mandatario. En algunas partes de la capital británica y sus áreas circundantes, hay alrededor de 1000 casos por cada 100.000 personas.

Agencias AFP y Reuters

El primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, impuso a su hijo recién nacido el nombre de los dos médicos que lo trataron semanas atrás, cuando estuvo internado en terapia intensiva con coronavirus, informó hoy la madre del niño, Carrie Symonds.

Johnson y Symonds llamaron Wilfred Lawrie Nicholas a su hijo nacido el miércoles, reportaron la cadena británica BBC y la agencia de noticias ANSA.

El tercer nombre, Nicholas, le fue impuesto en homenaje a Nicholas Price y Nicholas Hart, los médicos que trataron a Johnson cuando se enfermó de coronavirus.

“El doctor Nick Price y el doctor Nick Hart son los dos médicos que salvaron la vida de Boris”,

afirmó Symonds, que también se enfermó de coronavirus aunque de modo más leve.

Los otros dos nombres, respectivamente, son los que tenían un abuelo de Johnson y uno de Symonds.

La mujer del premier afirmó en Instagram que el bebé -del que publicó una fotografía- nació en el University College London Hospital, a cuyo personal agradeció, y subrayó que “no podría ser más feliz”.

Johnson -que tiene cuatro hijos con su segunda esposa, Marina Wheeler, de quien se divorció el año pasado, y otro extramatrimonial, se casará con Symonds en “los próximos meses”.

Hace solo dos días, el ministro salud británico Matt Hancock salió a desmentir una publicación del diario «The Telegraph» en la que se afirmaba que el primer ministro, Boris Johnson, volvería este lunes a tomar las riendas del Gobierno tras haberse recuperado de Covid-19. No obstante, un portavoz de Downing Street confirmó hoy que la información era precisa: el «premier» está listo para volver a su puesto, que desde que fuera ingresado el 5 de abril había sido ocupado por el ministro de Exteriores y primer secretario de Estado, Dominic Raab. Según la fuente oficial, Johnson está «ansioso por empezar», aunque ya aprovechó toda esta semana para ponerse al día sobre la situación del país con respecto a la emergencia.

Johnson regresará en un momento convulso, en el que las críticas contra su Ejecutivo van en aumento desde varios frentes y cuando 20.732 personas han fallecido por causa del virus en los hospitales, lo que convierte al Reino Unido en el quinto país en superar la cifras de los 20.000 muertos, tras España, Italia, Francia y Estados Unidos y a sabiendas de que el número real podría ser hasta un 50% mayor si se toman en cuenta los decesos en viviendas particulares y residencias.

Además, las quejas por la lenta respuesta del gobierno al inicio del brote y su supuesto coste en vidas humanas, la falta de test y la escasez de equipo de protección para el personal sanitario del NHS (el sistema nacional de salud) se unen a la exigencia de la oposición y de algunas voces dentro del Partido Conservador de que el Gobierno aclare cuál será la estrategia para que la población salga del confinamiento en el que se encuentra desde el pasado 23 de marzo. Por si este panorama no fuera suficiente, una nueva polémica se encendió tras conocerse, por una revelación de «The Guardian», que el principal asesor de Johnson, considerado no solo su mano derecha sino quien mueve los hilos tras bastidores, participó en algunas reuniones del grupo de expertos científicos para emergencias (SAGE) que asesora al gobierno sobre las medidas necesarias para luchar contra la pandemia.

El Partido Laborista considera que la presencia de Cummings en las reuniones pone en duda la credibilidad de las decisiones tomadas por el gobierno y los liberal demócratas han pedido la apertura de una investigación y han exigido «transparencia», ya que la presencia del político no tiene razón de ser en un grupo independiente de especialistas.

Durante las tres semanas que Johnson ha estado ausente, tras pasar siete días ingresado en un hospital de Londres, tres de ellos en la unidad de cuidados intensivos, muchos han destacado la falta de un liderazgo claro dentro del Ejecutivo, que coincide además con la creciente frustración de la población por las medidas impuestas y sin tener una idea de cómo se van a suavizar ni cuándo; y con desconfianza sobre las decisiones venideras considerando que las metas anunciadas hasta ahora no se han cumplido. Por ejemplo, hace solo un mes el principal asesor científico del Gobierno Patrick Wallace aseguraba que «20.000 muertes sería un “buen resultado” de la gestión de la epidemia», pero el número ya ha sido superado, y también el Gobierno prometió que para finales de abril estaría realizando cien mil test diarios, pero a día de hoy no se ha llegado ni a la mitad.

Fuente: ABC.es

El mandatario había sido ingresado el domingo al hospital St. Thomas, al persistir sus síntomas de Covid-19. Un día después pasó a la unidad de cuidados críticos al agravarse su estado. Downing Street indicó que por la noche del jueves volvió a una habitación común.

El gobierno británico informó este jueves que el primer ministro Boris Johnson, quien registra un caso positivo de Covid-19, la enfermedad que causa el nuevo coronavirus, ha salido de terapia intensiva y vuelto a una habitación común del hospital St. Thomas de Londres, donde permanece internado desde el domingo.

“El primer ministro ha sido trasladado de terapia intensiva a un ala donde continuará siendo monitoreado desde cerca durante la etapa inicial de su recuperación. Está de un excelente humor”, informó Downing Street en un breve comunicado al respecto.

Johnson pasó tres noches en la unidad de críticos, a donde fue trasladado el lunes, un día después de su ingreso con síntomas “persistentes” del nuevo coronavirus.

El primer ministro, que ha recibido tratamiento con oxígeno pero no ha llegado a requerir ventilación mecánica, comenzó ayer a incorporarse en la cama e “interactuar” con su equipo médico, lo que incrementó el optimismo sobre su estado.

Johnson había indicado que había contraído la enfermedad el pasado 27 de marzo. Además, su novia y prometida, Carrie Symonds anunció que también había contraído la enfermedad estando embarazada de 5 meses, por lo que también entró en aislamiento.

Desde que Johnson entró en aislamiento, dejó temporalmente las riendas del Gobierno en manos de su ministro de Exteriores, Dominic Raab.

Boris Johnson y Carrie Symonds (REUTERS/Toby Melville/File Photo)

Él fue quien se encargó en la tarde del jueves de comunicar en una rueda de prensa en Downing Street que en la última jornada han aumentado en 881 los fallecidos por el coronavirus registrados en hospitales del Reino Unido, hasta 7.978.

Proseguir el confinamiento

Si se recupera rápidamente, Johnson podría incluso participar en la próxima decisión crucial que debe tomar el ejecutivo: prolongar el confinamiento.

Muy criticado por haber tomado medidas de distanciamento social más tarde que sus principales vecinos europeos, Johnson cambió el rumbo de una estrategia inicial aparentemente destinada a lograr inmunidad colectiva y el 23 de marzo ordenó al país quedarse en casa.

Una “medida excepcional para circunstancias excepcionales”, dijo en un solemne discurso televisado, prometiendo que sería revisada al cabo de tres semanas. El plazo vence el lunes pero la decisión llegará más tarde: “al final de la próxima semana”, anunció el jueves el ministro de Relaciones Exteriores, Dominic Raab.

El ministro de Exteriores británico, Dominic Raab Pippa Fowles/No 10 Downing Street/Handout via REUTERS

Raab acababa de presidir el comité gubernamental de respuesta a la crisis, conocido como COBRA, que comenzó a analizar los datos disponibles para determinar cuánto más deben durar la medidas.

El confinamiento en el Reino Unido es menos estricto que en otras naciones. Sus habitantes están autorizados a salir para ir a trabajar -en caso de que sea absolutamente necesario-, hacer la compra, ir al médico y hacer ejercicio físico, algo prohibido por ejemplo en España.

El ejercicio físico está teóricamente limitado a una vez por día pero a diferencia de Francia no requiere llevar consigo un justificativo escrito, no hay control efectivo de la policía y los parques están abarrotados de gente haciendo footing.

Con la llegada de las vacaciones de Pascua y el buen tiempo, las autoridades temen que proliferen viajes y picnics y empezaron a multiplicar los mensajes insistiendo en que la gente se “quede en casa”.

Según un comunicado, Johnson ordenó que el secretario de Estado para Relaciones Exteriores, Dominic Raab, lo sustituyera «donde sea necesario».

Boris Johnson, que el pasado 27 de marzo dio positivo por coronavirus, ha sido trasladado a una unidad de cuidados intensivos en el hospital Saint Thomas, en Londres, ha informado este lunes un vocero del primer ministro británico.

Según un comunicado, Johnson ordenó que el secretario de Estado para Relaciones Exteriores, Dominic Raab, lo sustituyera «donde sea necesario».

«En el transcurso de esta tarde, la condición del primer ministro ha empeorado y, por consejo de su equipo médico, ha sido trasladado a la unidad de cuidados intensivos en el hospital», reza el texto.

Se informa que Johnson está consciente y ha sido trasladado a la unidad de cuidados intensivos como «precaución», en caso en que requiera respiración asistida.

Previamente, el vocero del primer ministro británico ha anunciado este lunes que Boris Johnson permanece bajo observación en el hospital Saint Thomas y que tiene «fiebre y tos».

Esta información fue confirmada por el propio primer ministro a través de su cuenta en Twitter. «Anoche, siguiendo el consejo de mi médico, fui al hospital para algunas pruebas de rutina, ya que todavía estoy tengo síntomas de coronavirus. Estoy de buen humor y me mantengo en contacto con mi equipo, mientras trabajamos juntos para combatir este virus y mantener a todos a salvo», escribió Johnson.

Aparte del primer ministro, el covid-19 les ha sido diagnosticado al secretario de Salud, Matt Hancock, y al asesor de Downing Street Dominic Cummings. Ambos se encuentran aislados desde finales de marzo. Carrie Symonds, la pareja de Johnson, que está embarazada, también resultó infectada. Symonds informó de su diagnóstico el 4 de abril.