El primer ministro acudió a las urnas en Jerusalén acompañado por su esposa Sara en un proceso electoral histórico. La Comisión Electoral Central prevé los niveles de concurrencia más altos desde 1977 en las primeras elecciones generales tras los ataques de 2023.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, emitió su voto a primera hora de este martes en la ciudad de Jerusalén e hizo un enfático llamado a la población para acudir a las urnas en el marco de unos comicios decisivos para el futuro político de la región. La jornada electoral, seguida de cerca por aliados internacionales como el presidente argentino Javier Milei, representa el primer test en las urnas del país tras los acontecimientos del 7 de octubre de 2023.
Acompañado por su esposa, Sara Netanyahu, el líder del partido Likud recurrió a sus canales oficiales para instar a la movilización de sus simpatizantes:
«¡Vayan a votar!», reclamó el mandatario en hebreo mediante un mensaje difundido en sus redes sociales junto a un video de su votación.
De acuerdo con estimaciones preliminares de la Comisión Electoral Central de Israel, se proyecta que la jornada alcance la tasa de participación ciudadana más elevada desde 1977.
Tensión en la jornada y advertencias sobre los bloques opositores
A lo largo de la mañana, Netanyahu difundió un nuevo videomensaje dirigido al electorado en el que cuestionó a las fuerzas de la oposición y a las agrupaciones árabes, en el marco de un procedimiento en el Néguev donde las fuerzas policiales detuvieron a tres personas por presunta compra de votos a favor del partido islamista Raam.
עכשיו צאו להצביע מחל 🇮🇱 https://t.co/TGLLYAKXJe
— Benjamin Netanyahu – בנימין נתניהו (@netanyahu) October 27, 2026
El jefe de Gobierno enfatizó la importancia del nivel de asistencia a las urnas y pidió no desmovilizar al votante conservador:
«Miren, están advertidos. Los índices de participación en el sector árabe del sur, sin ir más lejos, son más altos que en el sector judío. Tienen que salir a votar. Nadie se quede en casa», insistió Netanyahu.
En esa misma línea, el referente del Likud encuadró el resultado de los comicios en una definición clave para la continuidad institucional de la nación:
«Está en juego y en la balanza la preservación del Estado judío. Un gobierno de izquierdas, con partidos árabes acabará con el Estado de Israel», aseveró sobre el final de su mensaje.
Desafíos políticos y un escenario electoral ajustado
Netanyahu afronta estos comicios en un contexto complejo, marcado por el impacto político de los fallos de seguridad de octubre de 2023, el desarrollo de las operaciones militares en la Franja de Gaza y sus ramificaciones diplomáticas internacionales. Asimismo, la agenda pública del mandatario continúa atravesada por el proceso judicial en su contra por presuntos hechos de corrupción —cargos que niega categóricamente— mientras sectores opositores reclaman auditorías independientes sobre la gestión del conflicto.
El mapa electoral exhibe una dura contienda entre el bloque de derecha y fuerzas religiosas liderado por el Likud y un espacio opositor diverso que busca alcanzar la mayoría parlamentaria. Las proyecciones previas anticipan un escenario sin mayorías absolutas garantizadas, lo que obligará a intensas negociaciones posteriores para la formación del próximo Gobierno.
