El sector productivo nacional vuelve a encender las alarmas tras confirmarse la persistencia de números negativos en la actividad económica.
En un contexto desafiante donde la reactivación no logra consolidarse, la industria argentina continúa figurando entre las áreas más castigadas del modelo vigente, cerrando el tercer trimestre del año con un balance preocupante para el empresariado.
Caída en septiembre y contracción del tercer trimestre
La actividad fabril volvió a registrar una contracción del 0,2% mensual desestacionalizado durante el mes de septiembre, acumulando además una fuerte baja interanual del 3,4%. La Unión Industrial Argentina (UIA) advirtió que de confirmarse estos datos por parte del INDEC, la producción nacional se ubicará un 1,8% por debajo de los niveles con los que cerró el año 2025. Este resultado no alcanza a compensar la severa caída del 5,1% sufrida en julio, pese al parcial rebote del 1,9% registrado en agosto.
A nivel consultoras, las mediciones privadas coincidieron en el panorama recesivo: mientras la firma FIEL estimó una contracción mensual del 0,9% para septiembre, el estudio de Orlando Ferreres y Asociados apenas observó una magra mejora del 0,1%. Con estas cifras, la actividad industrial cerrará el tercer trimestre con un retroceso promedio del 3,4% en comparación con el segundo trimestre del año.
Los rubros más golpeados y los sectores que resisten
Desde el Centro de Estudios de la UIA remarcaron que el bajo dinamismo de la obra pública en los últimos años ha arrastrado con fuerza a la producción de materiales para la construcción. Asimismo, sectores como la siderurgia, la petroquímica, el caucho, el plástico y los bienes de consumo masivo —entre ellos el textil, calzado, confecciones, electrónicos y maquinaria— continúan sufriendo caídas drásticas impulsadas por la retracción de la demanda interna y el impacto de la competencia importada.
En contraposición, las únicas ramas que mostraron signos positivos fueron aquellas ligadas a la tracción del sector agropecuario (como la molienda de oleaginosas gracias a la cosecha) y al desarrollo de Vaca Muerta a través de la refinación de petróleo. A estos sectores se sumaron repuntes puntuales en la fabricación de motos, medicamentos y determinados segmentos de alimentos frescos como frutas y hortalizas.
