Un verdadero terremoto político-económico sacudió los cimientos del mercado financiero nacional.
El resultado del balotaje presidencial en Brasil generó un fuerte cimbronazo que repercutió de inmediato en los activos argentinos, obligando a las autoridades económicas a cambiar drásticamente su estrategia para contener la volatilidad del dólar y frenar la sangría.
Riesgo país récord, desplome de bonos y salto del dólar mayorista
El indicador de riesgo país se disparó de forma contundente hasta alcanzar los 765 puntos básicos —marcando un nuevo pico máximo en lo que va del 2026— tras trepar un 8,2% en una sola jornada. En el mercado cambiario, la divisa mayorista sufrió una fuerte presión de la demanda que la llevó a saltar $11,50 hasta cotizar en $1.541. Ante esta turbulencia, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) debió interrumpir su racha compradora de reservas e intervenir en la plaza de futuros.
Estimaciones del mercado señalan que el Tesoro Nacional habría intervenido vendiendo cerca de USD 100 millones para mantener a raya la cotización. Desde la consultora Portfolio Personal Inversiones (PPI) remarcaron que los títulos globales profundizaron sus caídas hasta un 2,4% en el tramo largo, mostrando un desempeño sensiblemente peor que el resto de los países emergentes.
Derrumbe de acciones locales y derrumbe regional encabezado por el Bovespa
El impacto en la renta variable también fue severo: el índice Merval cayó un 4,5% medido en moneda extranjera y los ADRs argentinos en Wall Street sufrieron caídas de hasta casi un 10%. Las principales bajas las encabezaron el sector bancario y de telecomunicaciones, destacándose caídas en Supervielle (-8,3%), Telecom (-8,2%), BBVA (-7,9%), Galicia (-5%) y Banco Macro (-4%).
A nivel regional, el epicentro del colapso ocurrió en la Bolsa de San Pablo, donde el Bovespa se derrumbó un 13,9% al punto de requerir la suspensión temporal de las operaciones (circuit breaker) durante media hora. El economista jefe de Puente, Eric Ritondale, explicó que el desenlace electoral brasileño sumó presiones adicionales sobre los activos locales, situando a los bonos soberanos en dólares en nuevos mínimos anuales ante la creciente aversión al riesgo en los mercados de la región.
