Mientras la Casa Rosada desestimó lecturas políticas por su faltazo al encuentro de ministros, la senadora mantiene su margen de acción propio, cuestiona declaraciones del Presidente y se diferencia de la postura oficial ante los comicios en Brasil de cara al armado electoral.
La habitual foto de Gabinete en el balcón de la Casa Rosada dejó este lunes un dato de fuerte peso político: la ausencia de Patricia Bullrich, jefa de la bancada oficialista en el Senado y una de las figuras con mayor peso propio dentro del esquema gubernamental. Si bien desde el Ejecutivo buscaron restarle trascendencia al episodio, el faltazo reflejó las crecientes diferencias de criterio entre la legisladora y la cúpula de La Libertad Avanza (LLA).
Frente a las especulaciones generadas por su inasistencia, fuentes oficiales de Balcarce 50 señalaron que la senadora se encontraba en trayecto hacia la sede gubernamental cuando debió suspender su llegada. “No tiene lectura política”, aseguraron desde el entorno presidencial.
Sin embargo, desde las cercanías de la exministra de Seguridad convalidaron la versión pero admitieron que la decisión combinó “un tema personal y pocas ganas de ir”, evidenciando el momento de distancia que atraviesa la relación política.
Críticas a los discursos oficiales y tensión por los medios
La tirantez se profundizó tras las recientes declaraciones públicas de Bullrich, quien cuestionó los dichos expresados por Javier Milei durante la gala de la Fundación Faro, donde el mandatario sugirió «quemar en la hoguera» a periodistas a raíz de las coberturas sobre la causa $LIBRA.
En declaraciones televisivas a LN+, la senadora fijó una postura crítica respecto a la retórica oficial:
«Defender la libertad también es respetar a quienes nos cuestionan. El poder siempre está bajo escrutinio; es mirado por el periodismo, es comentado. Si luego la justicia da la razón, es mejor. Creo que hay que cuidar un poco las palabras y tratar de no cruzar un límite como con esta frase tan fuerte de quemarlos en la hoguera», sostuvo Bullrich.
Por su parte, el Presidente desestimó en una entrevista concedida a Radio Mitre las versiones sobre una eventual confrontación electoral interna o la consolidación de una alternativa política sin su liderazgo:
«Eso es una operación de los medios que me desprecian a mí. Está claro que a mí no me quieren. Entonces, tienen a los delincuentes que se disfrazan de periodistas para instalar y transmitir el odio que tienen hacia mí. Como por ejemplo, quieren instalar esa idea estúpida del mileísmo sin Milei», enfatizó el jefe de Estado.
Posicionamiento dispar ante el escenario internacional en Brasil
El reconocimiento de los resultados electorales en Brasil marcó un nuevo punto de divergencia. Mientras la Casa Rosada posterga un pronunciamiento oficial a la espera de las presentaciones de Jair Bolsonaro, la bancada legislativa que encabeza Bullrich optó por no abonar sospechas sobre el proceso en el principal socio comercial del país.
«Que el presidente diga lo que quiera. La elección ya se definió. No va a entrar en la locura del fraude», sintetizaron colaboradores cercanos a la senadora respecto a la victoria de Lula da Silva, alineándose con la postura de bloques aliados como el PRO y la UCR.
Desde el Ejecutivo, en tanto, justificaron la cautela diplomática para no debilitar el posicionamiento del expresidente brasileño:
«El Presidente ha sido claro en su posicionamiento frente a esta elección. Si nos expresamos reconociendo la elección, de alguna manera debilitamos la línea de Bolsonaro», explicó un funcionario con acceso al despacho presidencial.
El tablero electoral y la proyección política
Las diferencias se dan en un contexto donde el futuro electoral de la senadora continúa sumando interrogantes. En una reciente entrevista otorgada a TN, la propia legisladora se refirió a sus aspiraciones ejecutivas a futuro:
«Yo estoy preparada, pero eso no quiere decir que vaya a ser candidata. Soy una persona que puede cumplir ese rol», aseguró.
En el entorno de la senadora advierten que la continuidad de los gestos de diferenciación dependerá del rumbo y el tono de las decisiones que adopte el Gobierno en las próximas semanas, ironizando en los pasillos parlamentarios: “Si deciden dejar de quemar gente en la hoguera, supongo que no va decir nada”.
