La emoción y el vértigo se adueñaron de la competencia de básquet en un duelo vibrante que mantuvo a los fanáticos al borde de la butaca.
En condición de visitante, el conjunto de Comodoro Rivadavia protagonizó una actuación memorable en territorio cordobés, logrando imponerse en un final de máxima tensión que se definió por detalles y puro carácter.
Dominio inicial y la furiosa reacción del «Griego»
Las acciones comenzaron con un ritmo frenético y mucha paridad en el rectángulo de juego. No obstante, el elenco patagónico supo capitalizar las desatenciones defensivas del local sobre el cierre del primer cuarto para estampar un parcial favorable de 21-15. La ventaja se estiró hasta los 12 puntos (27-15) durante el segundo segmento, gracias a un funcionamiento colectivo sólido.
Lejos de bajar los brazos, Atenas reaccionó de la mano de modificaciones tácticas impulsadas por su cuerpo técnico. La aparición de Benjamín Stevens y el goleo de Franco Balbi le inyectaron otra dinámica al dueño de casa, que ajustó su defensa y limó diferencias para irse al descanso largo abajo por un ajustado 38-34.

Un tercer cuarto de alto voltaje y máxima paridad
Tras el descanso, el trámite se tornó un verdadero golpe por golpe. Los dos equipos intercambiaron aciertos en ambas zonas sin sacarse diferencias significativas. Cuando los sureños amagaban con escaparse en el tanteador, la jerarquía de Adonys Henriquez —con dos conversiones de tres puntos consecutivas— devolvió la esperanza a los cordobeses. De esta manera, el parcial cerró con un ajustado 54-53 a favor de la visita.
Un desenlace electrizante para quedarse con la victoria
El capítulo final tuvo todos los condimentos de una definición infartante. Gimnasia abrió el segmento con un parcial de 6-0 para tomar aire, complicando aún más el panorama local tras la descalificación de Bryan Carabalí.
Sin embargo, el «Griego» apeló a su orgullo: Juan Pablo Arengo se encendió, encadenó tres triples al hilo y puso arriba a su equipo 69-68 a falta de dos minutos y cinco segundos. En ese momento límite, la visita demostró templanza. Un doble clave de Carlos Rivero —goleador de la noche con 18 unidades, secundado por los 28 tantos de Arengo en el local— sumado a una recuperación defensiva y un bombazo de tres puntos de Marcos Chacón, sellaron la brecha de cinco unidades a falta de 43 segundos para sentenciar el 79-76 definitivo que desató el festejo foráneo.
