Un desenlace sumamente emotivo y esperado por la comunidad ambientalista de todo el país se concretó tras meses de incertidumbre judicial sobre la suerte de decenas de animales marinos.
La medida busca dar una solución definitiva a la fauna que quedó desprotegida tras una severa crisis institucional.
Más de 40 pingüinos de Magallanes que permanecían en el ex Aquarium de Mar del Plata fueron trasladados al Bioparque Bubalcó, ubicado en una zona rural de Allen (Río Negro), cerca de General Roca y Cipolletti. El destino fue resuelto por la Justicia tras la quiebra en 2025 de la empresa Plunimar S.A. (causa tramitada en el Juzgado Nacional en lo Comercial N.º 20), frustrarse las negociaciones de venta y ser finalmente donados a la Fundación Bubalcó Patagonia para garantizar su bienestar en un predio de 34 hectáreas.

Infraestructura construida desde cero y proceso de adaptación de las aves
Para alojar a la colonia, el bioparque tuvo que edificar prácticamente desde cero un recinto específico de 34 hectáreas que contempla un canal de agua, rampas y áreas diseñadas para facilitar su desplazamiento, exploración y manejo sanitario. Además, la institución debió montar instalaciones especiales para almacenar el pescado de su dieta y organizar espacios adecuados para controles veterinarios periódicos.
En la actualidad, los pingüinos atraviesan una fase de aclimatación y adaptación coordinada por biólogos y cuidadores. Por esta razón, la exhibición al público no está habilitada por el momento y su apertura dependerá exclusivamente de la evolución de la bandada.

La razón médica por la cual los pingüinos no pueden volver al mar
Pese a ser el pingüino de Magallanes una especie marina autóctona de las costas patagónicas, estos ejemplares nacieron y se criaron bajo cuidado humano. Por este motivo, carecen de las habilidades para buscar alimento, no poseen las condiciones sanitarias idóneas ni están preparados para eludir a depredadores o enfrentar peligros ambientales en el océano.

Liberarlos significaría condenarlos a una muerte segura. Por ello, la función de este santuario radica en asegurarles atención médica, comida e infraestructura controlada de por vida. Este caso expone con claridad los enormes desafíos de conservación que afronta la fauna nacida en cautiverio cuando quiebra o cierra un acuario o zoológico.
