La gripe aviar. La enfermedad que afecta a las aves y otros mamíferos se convirtió en una de las principales preocupaciones globales. En Argentina, el sector productivo reclamó urgentes avances para mitigar un posible impacto a futuro.
Vacunas y bioseguridad
A nivel global, la situación llevó a que varios países reconsideren el uso de vacunas para controlar la gripe aviar. En particular, Estados Unidos, que inicialmente se mostró en contra de la vacunación, comenzó a apoyar la aplicación de vacunas para las aves debido a la gravedad de la situación. Sin embargo, la implementación de estas soluciones aún enfrenta desafíos, ya que las vacunas disponibles no son 100% efectivas y pueden generar confusión en los resultados de los diagnósticos, lo que complica el control de la enfermedad. Ante esta realidad, la comunidad internacional sigue buscando soluciones efectivas para mitigar la propagación del virus.
¿Qué pasa en la avicultura de nuestro país?
En Argentina, la situación es algo diferente. Aunque hemos logrado evitar la propagación del virus entre las granjas comerciales, el sector productivo sigue enfrentando desafíos significativos. Javier Prida, titular de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA), aseguro a Ámbito que a pesar de las amenazas migratorias de aves del hemisferio norte, el trabajo preventivo realizado por los productores de la cámara que integra fueron “efectivos para mantener la enfermedad alejada de las instalaciones comerciales”. Según Prida, ”hoy podemos decir que la enfermedad estuvo en el país, pero no en las granjas«, algo que se habría logrado gracias al trabajo de comunicación interna y la realización de cerca de 50 reuniones a nivel nacional, con el objetivo de concientizar y capacitar a los productores.
Un tema clave que abordó Prida es la falta de aprobación de vacunas contra la gripe aviar en Argentina. Aunque existen vacunas disponibles en el mercado internacional, el país aún no autorizo su uso y eso coloca a la industria avícola argentina en una situación vulnerable. «Estamos en el peor de los mundos porque no tenemos vacunas aprobadas ni la vacunación permitida«, afirma el titular de CAPIA. Esta falta de acceso a vacunas pone en riesgo el control de la enfermedad, ya que, a medida que la demanda global crece, Argentina podría quedarse atrás en la adquisición de vacunas de alta efectividad .
Consumo de huevos en Argentina
A pesar de los desafíos que enfrenta la industria avícola, el consumo de huevos en Argentina sigue siendo uno de los más altos del mundo. En el país, los huevos se destacan por ser una fuente clave de proteína animal económica y nutritiva. Sin embargo, los precios aumentaron debido a la reducción estacional de la producción y los efectos del calor extremo durante los meses de verano. En este sentido, Prida explicó a Ámbito que “a pesar de los aumentos de precios, el huevo sigue siendo la proteína más barata, lo que lo convierte en un aliado esencial para la dieta de los argentinos, especialmente entre los jóvenes, quienes son los mayores consumidores”.
Es necesario proteger la producción local
En el sector avícola, nadie olvida lo difícil que fue recuperar mercados externos -como China- luego de la erradicación de la enfermedad en granjas avícolas tras la aparición de focos de la influenza en 2023.
La gripe aviar es al día de hoy una amenaza global, y Argentina no está exenta de los riesgos asociados a la propagación de esta enfermedad. La falta de avances en la aprobación de vacunas y la constante amenaza de las aves migratorias hacen que la industria avícola argentina se enfrente a un escenario incierto.
Por eso el sector productivo reclama de manera urgente al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) que actúe rápidamente para aprobar las vacunas y permitir su aplicación en el país. Solo con una respuesta efectiva y coordinada se podrá proteger la salud pública y garantizar la estabilidad de la producción local.