El reconocido economista Miguel Ángel Broda afirmó que el país enfrenta una «oportunidad única» para salir de un largo período de decadencia, aunque advirtió que la estabilidad macroeconómica «de ninguna manera está asegurada».
En declaraciones a Radio Rivadavia, el asesor económico consideró que es «muy difícil no ser optimista» analizando las teorías de crecimiento y la situación actual argentina, pero subrayó la necesidad de cumplir ciertas condiciones fundamentales. Según informó la Agencia Noticias Argentinas, Broda identificó este como un escenario que solo ha presenciado dos veces en su larga carrera profesional.
Las condiciones para el crecimiento sostenido
Broda explicó que el éxito del crecimiento económico depende de contar con instituciones inclusivas que no estén determinadas por el «corporativismo» o el «clientelismo», y de atraer capital con reglas de juego claras y derechos de propiedad universales. El economista destacó además el renovado interés de la política exterior de Estados Unidos en Latinoamérica, lo que posiciona a Argentina como interlocutor clave para nuevas inversiones con tecnología innovadora, aunque reconoció que existen «muchas asignaturas pendientes».
La política monetaria y acumulación de reservas
El consultor fue crítico con algunas decisiones del Gobierno en materia económica, subrayando la necesidad de una política monetaria «simple» que evite las «locuras de las tasas de interés reales». Enfatizó la urgencia de «acumular reservas» y dinamizar un sector real que consideró «muy castigado» y «estancado desde febrero». Broda rechazó usar el tipo de cambio como instrumento antiinflacionario y propuso avanzar hacia una flotación administrada del peso, estimando un tipo de cambio de equilibrio entre $1.650 y $1.700.
La visión sobre Milei y el camino por recorrer
Al referirse al presidente Javier Milei, Broda reconoció que «por primera vez en la historia» Argentina tiene un presidente «que entiende las fuentes de crecimiento», aunque identificó una carencia de «un equipo de 100» para la gestión del Estado. Destacó que hacer un «país normal» tomará «20 años» y requerirá reformas tributarias, laborales, de coparticipación y previsionales, expresando una expectativa «optimista» con 50% a 60% de probabilidades de éxito.
El análisis de Broda combina un optimismo cauteloso sobre las oportunidades que se presentan con una advertencia clara sobre los desafíos pendientes, marcando un camino que requiere tanto de políticas económicas acertadas como de profundas transformaciones institucionales para consolidar un crecimiento que permita superar lo que calificó como «100 años de decadencia» económica.




