Tras meses de incertidumbre y una fuerte presión de organismos internacionales, el clima en las afueras de la cárcel Rodeo I, en las cercanías de Caracas, se transformó este lunes en una escena de alivio y júbilo
Al menos treinta personas detenidas por causas políticas cruzaron el umbral del penal, convirtiéndose en el primer grupo de beneficiarios bajo la nueva Ley de Amnistía promulgada apenas la semana pasada.
Un regreso marcado por el alivio y la denuncia
Los ahora exdetenidos, recibidos entre abrazos y lágrimas por sus familias, presentaban una imagen que se ha vuelto simbólica en los procesos de liberación venezolanos: camisas blancas y cabezas rapadas. A diferencia de procesos anteriores, donde las liberaciones eran condicionales, esta normativa parece otorgar un estatus de libertad plena.
Luis Viera, quien permaneció privado de su libertad durante más de un año, expresó a los medios presentes su alivio al confirmar que no pesa sobre ellos ningún régimen de presentación judicial. Sin embargo, no todo fue celebración; testimonios como el de Javier Rivas, un cadete acusado de «golpista», pusieron de relieve la cara más oscura del sistema, denunciando haber sido víctima de torturas y tratos degradantes durante su estancia en el penal.
El alcance de la normativa según el oficialismo
Desde el Gobierno venezolano, la vicepresidenta Delcy Rodríguez defendió la medida como un paso fundamental hacia una «Venezuela más democrática». Según datos proporcionados por Jorge Rodríguez, titular del Legislativo, ya se han recibido 1.500 solicitudes para acogerse a este beneficio.
La proyección oficial es ambiciosa: se estima que hasta 11.000 ciudadanos que actualmente se encuentran bajo libertad condicional podrían regularizar su situación técnica y obtener la libertad absoluta. De acuerdo a la información extraída del medio Radio3, el protocolo de aplicación ha sido diseñado conjuntamente por la Fiscalía General y el Tribunal Supremo de Justicia para intentar dar celeridad a los expedientes estancados.
Sombras y limitaciones en el proceso de liberación
A pesar del optimismo oficial, diversas organizaciones civiles mantienen la guardia alta. El Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clipp) advirtió que el avance es dispar y que existe el riesgo de que cientos de detenidos —especialmente militares señalados por delitos de «terrorismo»— queden fuera del alcance de la amnistía por interpretaciones restrictivas de la ley.
Por su parte, la activista Andreína Baduel señaló una barrera burocrática crítica: la falta de defensa privada. La gran mayoría de los detenidos depende de defensores públicos asignados por el Estado, lo que, en la práctica, suele dilatar los tiempos procesales. Mientras tanto, organizaciones como Foro Penal ya contabilizan un total de 65 liberaciones efectivas bajo este nuevo marco legal hasta la mañana del lunes, manteniendo la vigilia en distintos centros penitenciarios del país.




