Un teléfono que sonó en el momento menos esperado reveló un entramado que inquieta al Gobierno Nacional.
El hallazgo de un celular escondido bajo una cama derivó en el descubrimiento de cuadernos clave que detallan presuntos desvíos de fondos, vínculos políticos y maniobras de encubrimiento dentro de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Según informó C5N, el caso sigue escalando y suma episodios que comprometen a funcionarios, operadores y estructuras del Estado.
El celular que habló más de lo esperado
Durante un allanamiento en la casona de Miguel Ángel Calvete, ubicada en la calle Defensa al 1300, los investigadores pidieron los teléfonos del empresario.
Él entregó dos, sin resistirse. Pero segundos después, un ringtone incesante reveló la existencia de un tercer dispositivo oculto bajo una cama matrimonial.
Al hallarlo, los policías también encontraron varios cuadernos con nombres, datos de proveedores, presuntos desvíos de fondos y apuntes sobre pagos irregulares que funcionarían como un auténtico mapa interno de la corrupción en la ANDIS.
El caso tomó mayor relevancia cuando se supo que la hija de Calvete, Ornella, y su pareja ocupaban cargos en el Ministerio de Economía, lo que forzó ambas renuncias. La estrategia oficial de minimizar la relación de Calvete con espacios libertarios quedó desdibujada rápidamente.
Renuncias en cadena y visitas sospechosas
La trama se profundizó con el rol del abogado Ernesto Camilo Manuel Cordero Fabbri, entonces integrante de la Oficina Anticorrupción, quien se presentó en la casa de Calvete durante el allanamiento para “averiguar qué estaba pasando”. Tras quedar expuesto, también presentó su renuncia.
Horas después, otro episodio encendió alarmas en la Casa Rosada: la oficina de Ornella Calvete, ubicada en la Secretaría de Industria, fue irrumpida por unas diez personas vestidas de traje. Testigos aseguraron que no mostraron órdenes judiciales ni documentación formal.
Este medio pudo confirmar que ese operativo no había sido solicitado por el fiscal Franco Picardi ni ordenado por el juez Sebastián Casanello, responsables de la causa. Las sospechas apuntan a una posible operación de limpieza de pruebas.
Conexiones libertarias y un pasado judicial que vuelve
Otro elemento agrega tensión política al caso: en una causa previa por explotación de la prostitución ajena, Calvete compartió imputación con su hermano y con Ramiro Martín Rius, quien fue defendido por Santiago Viola, apoderado de La Libertad Avanza y abogado cercano a Karina Milei.
La red de vínculos refuerza la incomodidad del Gobierno frente a la figura de Calvete.
Migraciones, una «zona liberada» y un celular que nunca apareció
En las últimas horas, el juez Casanello denunció un presunto encubrimiento para facilitar el ingreso al país de Sergio Mastropietro, acusado de participar en desvíos de fondos de la ANDIS.
Mastropietro arribó en un vuelo privado el 14 de noviembre y logró salir del aeropuerto sin ser requisado, pese a existir una orden notificada a la Dirección Nacional de Migraciones, dependiente entonces del Ministerio de Seguridad.
Cuando el juzgado consultó por los resultados del procedimiento, personal de Migraciones debió salir a buscarlo a la vía pública. Las cámaras muestran que antes de reingresar al aeropuerto, Mastropietro entregó su mochila y equipaje a un acompañante, y luego le pasó un objeto pequeño.
El celular nunca fue secuestrado. Todo indica que alguien está ayudando a que la prueba desaparezca.




